Visitan la pagoda de Hang en la isla de Ly Son

(VOVWORLD) - A unos 24 kilómetros al este de la provincia central de Quang Ngai, se encuentra Ly Son una de las islas más hermosas y vírgenes del país. Es un regalo de la madre naturaleza por sus muchos paisajes singulares, entre ellos, la pagoda Hang (Cueva), una escultura de piedra que es lo más destacado.
Visitan la pagoda de Hang en la isla de Ly Son - ảnh 1La puerta de entrada a la pagoda Hang

 Este santuario se sitúa en la cima de la montaña de Thoi Loi, donde hay un gran lago que en el pasado fue un cráter. El camino hacia él atraviesa, campos de maíz, cebolla y ajo, así como aldeas. En la cúspide, los visitantes pueden contemplar el panorama de Ly Son. Desde ahí, pueden bajar varias escaleras y encontrarán la pagoda de Hang. El templo budista también tiene otro nombre, que es “Thien Khong Thach Tu” (pagoda de piedra nacida del cielo). Fue construido bajo el mandato del rey Le Kinh Tong (del 1599 al 1618). Toda su arquitectura encaja en la cueva, haciéndola muy amplia y con el techo alto. Según algunas escrituras en sus paredes, quienes fundaron las aldeas de An Hai y An Vinh, en el centro del islote de Ly Son, también construyeron esta obra. Tran Vy, su guardián, explicó: “La pagoda de Hang fue construida hace cerca de 400 años cuando los primeros habitantes se establecieron en esta isla. Aquí rendimos culto tanto a los budistas como a sus fundadores. A este lugar sagrado llegan personas de diversas localidades del país para pedir prosperidad y fertilidad.”

Visitan la pagoda de Hang en la isla de Ly Son - ảnh 2 La zona de culto se sitúa en el interior de la montaña

En el patio hay un lago con feones de loto, almendros malabares de cientos de años de antigüedad y una gran estatua de Avalokiteshvara, el Bodhisattva de la Compasión, con vistas al mar, quien según los pescadores les bendice cuando salen a faenar. Ante la puerta principal del santuario se encuentra un pozo cuyo agua proviene de las estalactitas de dentro de la cueva. Los peregrinos, al acudir al lugar, normalmente la beben para aliviar su sed y limpiar su cara, con el propósito de recuperarse de ese trayecto exhaustivo. El ambiente en la pagoda es muy fresco. En ella hay dos vías, una estrecha y la otra larga con direcciones opuestas según la creencia de los locales, una se dirige hacia el cielo y la otra hacia el infierno. Los altares principales están en el centro edificados con las estalactitas propias del templo con adornos peculiares de culto a los budas Tathagata, Amitabha y Maitreya, así como a los antepasados. Huynh Thuc, nacido en la aldea de An Vinh, dio a conocer: “Aquí preservamos también altares de piedra de los Champa, lo que genera la singularidad de esta pagoda”.

En este santuario se acogen anualmente la ceremonia de Vu Lan (gratitud filial), el Día Internacional del Nacimiento y la Iluminación del Buda (Vesak) y el acto en homenaje póstumo a los combatientes y antiguos defensores de Hoang Sa. Hoy en día, la pagoda de Hang es un lugar atractivo para los turistas. Según Ngo Hien, un guía turístico, la isla de Ly Son cuenta con solo 10 kilómetros cuadrados pero con más de 100 sitios históricos, culturales y espirituales. Un tercio de ellos fueron reconocidos por el Gobierno. De hecho, este templo budista fue condecorado con el título Paisaje Nacional por el Ministerio de Cultura, Deporte y Turismo en julio de 1994. Actualmente, las autoridades locales están preparando expedientes para su reconocimiento como Patrimonio Nacional. Ngo Hien, agregó: “La preservación y la promoción de este valor patrimonial son necesarias y se vinculan estrechamente con el proceso de desarrollo de Ly Son. Con ello, esperamos crear más ofertas con mayor atracción para los turistas”.

Para muchos visitantes, llegar a la pagoda de Hang es una de las experiencias más interesantes en la isla de Ly Son, además de contemplar los volcanes inactivos y disfrutar de la vida en las aldeas pesqueras.

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