Acuerdo nuclear de Irán ante nuevas presiones de Estados Unidos

(VOVWORLD) - La tensión entre Estados Unidos e Irán aumenta después de que el Gobierno de Donald Trump adoptara nuevas medidas punitivas contra el país persa. El pasado 2 de agosto, el ocupante de la Casa Blanca firmó una ley dictando más sanciones económicas, destacando el mensaje de que Washington no tolerará las acciones de Teherán, calificadas por él de “peligrosas y desestabilizadoras”. Este hecho desalentador, sin duda, afectará el acatamiento del acuerdo nuclear que en 2015 Irán firmó con el grupo P5+1, integrado por China, Francia, Rusia, Reino Unido, Alemania y Estados Unidos. Muchos opinan que la meta final de este último es acabar con ese convenio.

Las nuevas sanciones económicas contra Teherán fueron aprobadas por el presidente estadounidense junto con las impuestas a Rusia y a la República Popular Democrática de Corea. Según las autoridades norteamericanas, estas medidas son una respuesta contundente de su país al programa iraní de desarrollar misiles balísticos y a sus acciones “destinadas a causar inestabilidad” en la región. Estados Unidos había criticado que Teherán no cumpliera con el espíritu del acuerdo nuclear sellado con las mencionadas potencias mundiales.

Acuerdo nuclear de Irán ante nuevas presiones de Estados Unidos - ảnh 1Una reunión en Viena, Austria, para evaluar el acuerdo nuclear con Irán (Foto: AFP/VNA) 

Más presiones de Estados Unidos

Las sanciones más recientes serán aplicadas a las entidades y a los particulares que respalden los llamados “actores iraníes ilegales o las actividades criminales transnacionales”, además de dos organizaciones relacionadas con el programa de misiles balísticos de Irán, señaladas por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Antes de rubricar la ley sobre el recrudecimiento de las medidas punitivas contra Teherán, el presidente Donald Trump y el jefe de la diplomacia norteamericana, Rex Tillerson, coincidieron en que Irán sigue siendo una de las amenazas más peligrosas para los intereses de su nación y para la estabilidad de la zona. Según ellos, los actos de Irán erosionan gravemente el Plan de Acción Integral y Conjunto (PAIC). También, en julio pasado, Trump ordenó al asesor de la Casa Blanca presentar argumentos para cancelar el pacto con Irán el próximo octubre. Su Gobierno también consideró el impulso de la inspección de las sospechosas bases militares de la República islámica, plan que rechazó Teherán, calificándolo de “provocador”. También en el mismo mes de julio, Estados Unidos aplicó sanciones a 18 personas y organizaciones por apoyar el programa de misiles balísticos de Irán. El Departamento de Estado de Estados Unidos también acusó a Teherán de respaldar a la administración siria.

Algunos analistas piensan que las acciones de Estados Unidos parecen provocar que Irán rompa el acuerdo nuclear para que Washington saque provecho de la situación y siga adelante en este asunto. Muchos opinan que la actitud de Trump puede conducir a una nueva crisis. La cancelación del pacto daría motivo a Teherán para creer que la capacidad nuclear es la clave para garantizar su seguridad. También impulsaría una carrera armamentista peligrosa en Oriente Medio, en la cual se involucrarían las naciones que buscan desarrollar su propio arsenal nuclear, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Reacción cautelosa de Irán

Tres días después de la firma del polémico decreto, el pasado 5 de agosto, el presidente iraní, Hassan Rouhani, mantuvo un encuentro con la alta representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, en el que llamó a los mayores esfuerzos de las partes asociadas para mantener el acuerdo alcanzado en 2015. Rouhani afirmó que su país nunca será el primero que rompa el PAIC, pero que jamás quedará callado si Estados Unidos no respeta sus compromisos al respecto. Irán responderá a las sanciones con acciones correspondientes y de modo contundente, dijo. También opinó que las nuevas medidas punitivas de Washington contra el programa de misiles de Irán y sus Guardianes de la Revolución de la República Islámica violan los acuerdos nucleares porque impiden la normalización de las relaciones económicas entre Teherán y el resto del mundo y ejercen influencias negativas en las inversiones extranjeras en su territorio.

Mientras, en una acción moderada, el canciller iraní, Javad Sharif, dio a conocer este martes que una de las prioridades de la política externa de su país es mejorar las relaciones con Washington y que desea la paz entre ambas naciones. Al referirse al Plan de Acción Integral y Conjunto, Zarif estimó que la primera potencia mundial no puede impedir que Teherán se beneficie de este tratado. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán se comprometió a proteger los intereses nacionales al respecto, y al mismo tiempo aclaró que los propios Estados Unidos pagarán por el supuesto fin de ese acuerdo.

La respuesta de Teherán es considerada ingeniosa y prudente en el actual contexto. Según la opinión pública de Oriente Medio, detrás de las medidas disuasorias de Estados Unidos hay una campaña de boicot y el país norteamericano intenta cambiar el gobierno de Teherán desde el interior.

En realidad, las tensiones entre Estados Unidos e Irán se notaron el enero pasado después de la investidura de Donald Trump, quien criticó tajantemente el PAIC, considerado un legado exterior relevante del gobierno antecesor de Barack Obama. Ahora, la puesta en práctica de las nuevas sanciones contra Teherán no solo perjudica  a esa nación de Oriente Medio, sino que además impide el cumplimiento del pacto nuclear alcanzado tras duras y prolongadas negociaciones.

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