Consecuencias imprevisibles del inminente anuncio de Trump sobre Jerusalén

(VOVWORLD) - El presidente estadounidense, Donald Trump, abordó una decisión que analistas internacionales calificaron de “desafortunada” al reconocer Jerusalén como capital de Israel y trasladar la delegación diplomática de Estados Unidos a ese lugar. Esa ciudad, durante las últimas décadas, se ha perfilado como la cuestión más complicada en el conflicto prolongado entre Palestina e Israel. El anuncio unilateral de Trump podría romper la restauración de la paz en el Medio Oriente y provocar de nuevo la escalada de tensiones en la región.

“Ya ha llegado el momento en que se reconozca Jerusalén como capital israelí, una aspiración que otros mandatarios norteamericanos expresaron durante su campaña electoral pero que finalmente abandonaron. Hoy, voy a convertirla en realidad”. Tal declaración fue anunciada el 6 de diciembre por Trump y ha causado perturbaciones en la opinión pública mundial.

Numerosas naciones advirtieron de que el unilateralismo proisraelí por parte de Washington agudizaría los esfuerzos por la paz emprendidos por la Casa Blanca y agravaría la estabilidad en el Medio Oriente.

Consecuencias imprevisibles del inminente anuncio de Trump sobre Jerusalén - ảnh 1La ciudad de Jerusalén en disputa entre Palestina e Israel (Foto: AFP/VNA) 

Jerusalén, prolongada controversia sensible de política y seguridad internacional

Para enterarse de porqué la declaración del ocupante de la Casa Blanca resulta polémica en la comunidad internacional y de porqué la ciudad de Jerusalén está aún sujeta a debate y a una eventual negociación, se debe retroceder al pasado.

Desde hace más de 60 años, la solución de dos Estados se conoce como la primera iniciativa internacional para poner fin al conflicto palestino-israelí. La Resolución 181, aprobada el 29 de noviembre de 1947 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recomienda la división de Palestina en un Estado judío y otro árabe. Meses después, la comunidad internacional permitió a Israel fundar un Estado árabe con los derechos de integración a los organismos de la ONU. Mientras, los palestinos continúan luchando por lograr la identidad nacional. Durante la guerra árabe-israelí en 1967, un 87% de los territorios palestinos fueron ocupados por Israel, incluido Jerusalén del Este. Desde entonces, Israel considera a esa urbe como su capital. Por su parte, los palestinos anhelan retomarla.

Durante varios años, el restablecimiento de la paz en el Medio Oriente le cuesta mucho trabajo a la comunidad internacional. Las negociaciones Palestina-Israel aún están en un callejón sin salida, deteriorando la situación regional que ya resulta muy tensa. En los últimos tiempos, los esfuerzos internacionales, particularmente el papel mediador de Estados Unidos y los diálogos en busca de la recuperación de la paz, contribuyeron a suavizar el caos en esa zona. Las partes involucradas coincidieron en que la solución de dos Estados soberanos y democráticos y de convivencia en paz en base a la línea fronteriza establecida en 1967, es la única manera para poner cimientos de paz duradera.

El Estado de Palestina fue reconocido por muchos países en el mundo, lo cual demostró una señal alentadora para solventar una de las difíciles controversias en la esfera política y de seguridad internacional. Recientemente, el 30 de noviembre, la Asamblea Nacional de la ONU votó a favor de la resolución en protesta contra la ocupación israelí de Jerusalén.

Consecuencias imprevisibles del inminente anuncio de Trump sobre Jerusalén - ảnh 2La policía israelí guarda Jerusalén (Foto: EPA/VNA)

Riesgos de una explosión de nuevos conflictos

En medio de que la comunidad internacional no reconoce la soberanía israelí en esa ciudad, puesto que según expertos, esa polémica necesita resolverse por vía del diálogo, el último anuncio unilateral por parte del Gobierno estadounidense al respecto agravó el caos en el Medio Oriente.

Jerusalén se conoce como un territorio sagrado y ejerce un significado importante para los judíos, cristianos e islámicos. No sólo es un tema complicado en referencia a historia y política, sino que también resulta sensible al tratar sobre la raza, la religión y la seguridad. La decisión norteamericana contradice el consenso internacional y las negociaciones de paz en esa zona.

Además, esta situación podría crear “pretextos” para que los terroristas siembren la hostilidad en los ciudadanos inocentes y empujar a esta región a un nuevo círculo caótico sin salida.

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