G7 impulsa la cooperación por un mundo de paz

(VOVworld) – La Conferencia de los ministros de Relaciones Exteriores del G7 concluyó recientemente en Hiroshima, Japón después de dos días de trabajo. Al tener como sede el lugar que testimonió el primer lanzamiento de una bomba atómica, la cita es la ocasión apropiada para que el país anfitrión emita un mensaje sensato sobre el desarme nuclear y al mismo tiempo ratifique el rechazo a toda acción que amenace la paz y la estabilidad en el mundo.

La Declaración de Hiroshima aprobada después de culminar la conferencia reafirma el compromiso de los siete países más industrializados, por un mundo más seguro para todos, libre de armas nucleares. El documento también condena los atentados terroristas de extremistas islámicos desde Turquía, Francia, Bélgica hasta Nigeria, critica enérgicamente las pruebas nucleares y lanzamientos de misiles de la República Popular Democrática de Corea, e igualmente protesta las acciones unilaterales destinadas a cambiar el statu quo en zonas marítimas de Asia- Pacífico.

Por un mundo libre de armas nucleares

Este año la conferencia reunió a los cancilleres de los 7 países integrantes del G7, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry fue el primero en llegar a Japón. Su presencia junto a los jefes de la diplomacia de otras naciones miembros del bloque en el parque y el museo de paz de Hiroshima, donde se guardan vestigios de la bomba atómica lanzada sobre esta ciudad el 6 de agosto de 1945, es un gesto de profundo simbolismo y un paso histórico para impulsar el desarme nuclear.

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Los cancilleres del G7 en la sesión del 10 de abril en Hiroshima (Foto: AFP)

La cita se efectuó en el contexto de las constantes tensiones en la península coreana tras una serie de pruebas de misiles desde inicios del año realizadas por Corea del Norte. Y para colmo, Pyongyang anunció su capacidad de utilizar armas químicas para responder a las sanciones de las Naciones Unidas, Estados Unidos y Corea del Sur. También declaró que reforzará su arsenal nuclear y expresó su disposición de realizar ataques defensivos con este armamento en cualquier momento en que se vea amenazado por sus enemigos. Más recientemente, satélites de reconocimiento de Estados Unidos detectaron que la República Popular Democrática de Corea se está preparando para lanzar un misil balístico sin precedentes que podría alcanzar el territorio norteamericano. A esta información se suma el anuncio por parte de Pyongyang sobre el exitoso ensayo de un motor para un tipo de misil balístico intercontinental, capaz de atacar Estados Unidos, en represalia a sus ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur.

La humanidad enfrenta los grandes riesgos de las armas nucleares por el resurgimiento del terrorismo, en especial el autodeclarado Estado Islámico. Según numerosas fuentes de inteligencia, el uso de este armamento por este grupo yihadista tiende a aumentar y como arma química utiliza el gas mostaza que queda desde la primera guerra mundial. En febrero pasado, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos acusó al Estado Islámico de usar armas químicas, incluido el gas mostaza por vez primera en Iraq y Siria. El pasado 4 de abril, el gobierno sirio también tildó al grupo yihadista el  disparo de proyectiles que contenían ese venenoso gas contra bases militares ubicadas en la provincia de Deir al- Tour en el este del país.

Conscientes de estas peligrosas realidades, los cancilleres del G7 se comprometieron a completar el plan de acción del grupo el cual será ratificado por sus líderes en la Cumbre prevista a celebrarse en mayo venidero. La selección de Hiroshima, uno de dos vestigios del crimen de la guerra, como sede de la conferencia ministerial del bloque este año también refleja el fuerte compromiso de sus autoridades en cuanto a la seguridad nuclear.

En contra de las acciones unilaterales en mar

Los diferendos limítrofes en el Mar Oriental también están incluidos en la declaración conjunta de la Conferencia ministerial del G7. Los cancilleres de los siete países más industrializados del mundo hicieron hincapié en la importancia de la gestión y solución pacífica de los conflictos en esta zona marítima estratégica. El representante del país anfitrión abogó por que los países occidentales tengan una voz más contundente en repudio a las actividades unilaterales destinadas al cambio del statu quo en la zona y les exhortó a apoyar las naciones del sudeste asiático en este asunto.

A pesar de no mencionar a China, el documento dirigió sus evidentes críticas a las ambiciones de Beijing en el Mar del Este. Los últimos roces, especialmente entre China y Estados Unidos, en la zona han provocado crecientes preocupaciones en la región y el resto del mundo.

La cooperación del G7, cuyo precursor fue el G8 que incluía a Rusia, país que se retiró tras la adhesión de la península de Crimea en 2014, ha influido y sigue influyendo mucho a la situación global por reunir a grandes potencias en su organización. Una vez más la comunidad internacional pone sus expectativas en los aportes responsables de estos países por un mundo libre de armas nucleares, pacífico y seguro.

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