Los nuevos castigos estadounidenses contra Rusia retan la reanimación de sus nexos

(VOVWORLD) - La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este 26 de julio el endurecimiento de las sanciones contra Rusia con al menos 419 votos a favor y 3 en contra. Este proyecto dificulta los esfuerzos de los respectivos mandatarios, Donald Trump y Vladimir Putin, destinados a revigorizar las relaciones binacionales.

Los congresistas norteamericanos decidieron imponer más presiones a Moscú bajo las acusaciones de su presunta intervención en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, así como las polémicas relativas a las crisis de Ucrania y Siria. Los nuevos castigos se encaminarán a los programas petroleros de Rusia en Estados Unidos, Alemania y otros países. Frente a esta iniciativa, Washington necesita lograr la aprobación del Congreso si quiere aminorar las sanciones.

Los nuevos castigos estadounidenses contra Rusia retan la reanimación de sus nexos - ảnh 1 El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, espera mejorar las relaciones con el Gobierno de Vladimir Putin desde su campaña electoral a la Casa Blanca (Foto: Internet)

Diferendos más severos

Los vínculos entre las dos potencias mundiales se empeoraron cuando la península de Crimea se adhirió a Rusia en marzo de 2014. Tras el hecho, Estados Unidos y la Unión Europea aplicaron las penalizaciones contra Moscú, lo cual hicieron tocar fondo esos lazos desde la Guerra Fría. La victoria de Trump en la última carrera a la presidencia se consideró como un camino dirigido a mejorar las relaciones con la administración de Putin. Durante su candidatura, manifestó su disposición de reconocer la integración de Crimea en Rusia y levantar las sanciones contra ese país si se convertía en el inquilino de la Casa Blanca. Abogó por lograr un tratado de recorte de armas nucleares con Putin y recibir su respaldo en la lucha antiterrorista. Además, se comprometió a solidarizar ambas naciones. Mientras, el mandatario ruso dijo que dio prioridades a los diálogos bilaterales.

No obstante, estas relaciones van “bajando sin freno”. Incluso están al borde de “enemistarse”. Se puede mencionar una serie de acusaciones de la injerencia de Rusia en las elecciones de Estados Unidos y la prórroga de las prohibiciones rusas de las exportaciones norteamericanas de productos agrícolas, materias primas y alimentos, hasta el 31 de diciembre de 2018. Las tensiones se agravaron aún más después de que Moscú diera reacciones tajantes ante los ataques continuos de la Coalición Internacional encabezada por Washington contra aviones de combate de Siria. Paralelo a esto, los disparos sorpresivos de misiles el 4 del presente mes por la República Popular Democrática de Corea cubrieron con oscuridad esos vínculos. Entre ambas partes existen también las discrepancias relativas al despliegue estadounidense del terminal de Defensa de Área a Gran Altitud (THAAD por sus siglas en inglés) en Corea del Sur.

En busca de recuperar las relaciones bilaterales, los ocupantes de la Casa Blanca y del Kremlin sostuvieron el primer encuentro directo al margen de la Cumbre del Grupo de las Economías Industrializadas y Emergentes (G20) que tuvo lugar el 8 del presente mes en Alemania. Las declaraciones emitidas en la cita expresaron la satisfacción de ambos sobre los resultados alcanzados. Las dos partes dejaron abierta la posibilidad de diálogos.

Metas lejos del alcance

La aspiración de Trump de fortalecer las relaciones con Rusia resulta difícil para convertirse en realidad debido a los mecanismos de “control y equilibrio” en el sistema político estadounidense. Ese mandatario no puede ir en contra de la línea republicana cuando su Partido respalda las sanciones contra Moscú.

Las autoridades de Rusia y de algunos gobiernos europeos advirtieron que las relaciones entre los dos países y sus aliados se deteriorarán si Trump ratifica el proyecto del endurecimiento de castigos. El presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Duma (Cámara Baja rusa), Leonid Slutsky, aseguró que esta medida imposibilita la recuperación de los lazos bilaterales e incluso los haría debilitar más en lo adelante.

Es claro que el endurecimiento de los castigos propuestos por Estados Unidos contra Rusia ha obstaculizado la mejora de sus relaciones. La comunidad internacional espera que los diferendos diplomáticos entre ambos se resuelvan por su propio bienestar y por la seguridad y la estabilidad en el mundo.

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