Nueva escalada de tensiones en la Península Coreana

(VOVworld) - En medio de altercados verbales y amenazas recíprocas entre Pyongyang y Washington, Corea del Norte realizó el pasado 16 de abril otro lanzamiento de misiles, con motivo de la celebración del aniversario 105 del nacimiento de su presidente Kim Il Sung. Todo esto crea un ambiente de especial tensión que alienta el temor a una guerra.

La prueba balística se produjo horas antes de que el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, llegara a Seúl, donde reiteró la determinación de su país a defender la alianza con Corea del Sur en el contexto de una plena escalada de las tensiones en la península coreana. Según se informó, el proyectil estalló casi inmediatamente después de ser disparado desde la costa oriental del país. Sin embargo, esta acción parece ser suficiente para incitar el peligro de un enfrentamiento nuclear en la región si las partes involucradas no pueden contenerse.

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El portaaviones USS Carl Vinson (Foto: NBC San Diego)


Posturas firmes

 En una reacción inmediata, Corea del Sur declaró que ese lanzamiento tuvo lugar después de un desfile militar de su vecino del Norte sin precedentes en ocasión del aniversario del nacimiento del fundador del Estado, Kim Il Sung. Asimismo, lo consideró como una provocación que amenaza la seguridad mundial y advirtió medidas punitivas si Pyongyang continúe estas acciones.

Mientras, el pasado 17 de abril, el vicepresidente estadounidense expresó durante su estancia en Corea del Sur, que el “período de paciencia estratégica” con Corea del Norte terminó después de más de dos décadas; y añadió que Washington está considerando la posibilidad de adoptar medidas más estrictas destinadas a frenar el programa de armas nucleares y de misiles de Pyongyang. Pence advirtió al gobierno norcoreano de que es mejor “no poner a prueba la determinación” del presidente Donald Trump. Recordó también que estas dos últimas semanas, el mundo ha sido testigo de la potencia y determinación de ese mandatario durante operaciones llevadas a cabo en Siria y Afganistán.

Preocupado por las declaraciones de Estados Unidos, Rusia señaló que un ataque independiente de Washington contra Pyongyang conducirá a un camino lleno de riesgos y dijo esperar que no haya ninguna acción unilateral como ocurrió en Siria.

Península Coreana: cuestión cada vez más candente

Esta no es la primera vez que la República Popular Democrática de Corea (RPDC) lanza un misil en un contexto en el que las contradicciones en la península alcanzan un nivel pico. Sin embargo, los rumores sobre el estallido de un conflicto militar son cada día más fuertes.

De hecho, esta preocupación se debe ante todo al cambio de administración en Washington. El mandatario Donald Trump parece adoptar medidas más decisivas y fuertes que su predecesor. Prueba de ello fue el lanzamiento de 59 misiles de crucero Tomahawk el 7 de este mes contra una base militar de Siria. Luego, el día 13, Estados Unidos arrojó una potente bomba valorada en 16 millones de dólares contra el complejo de túneles del grupo terrorista Estado Islámico en Afganistán. Esa arma es considerada la más poderosa no nuclear que el ejército estadounidense utilizó en combate.

Además de los rígidos pronunciamientos relativos al tema de Corea del Norte, la nación norteamericana movilizó aviones de reconocimiento nuclear y una flota de portaaviones como medida para presionar a Pyongyang. En respuesta, Norcorea expresó una demostración de fuerza, amenazó con un ataque preventivo, incluso informó que había ordenado la evacuación de un gran número de personas de la capital y así estar lista para “la guerra” con las fuerzas estadounidenses.

La situación se volvió tensa al desplegar China 150 mil soldados en su frontera con Corea del Norte, como preparación para una situación en la que Pyongyang sea blanco de un ataque preventivo de Washington. En tanto, Japón también planea evacuar con urgencia sus 57 mil ciudadanos de Corea del Sur y buscar soluciones para hacer frente a la llegada de refugiados norcoreanos a su país en caso de una crisis. Por su parte, Moscú y Pekín anunciaron que vigilarán de cerca la situación, especialmente las actividades del portaaviones USS Carl Vinson de la Armada norteamericana.

Analistas internacionales comentaron que los últimos movimientos parecen ser la única vía que Washington utiliza para medir la respuesta de Pyongyang, y luego determinar cómo responderle en un futuro próximo. Los ensayos consecutivos y simultáneos de misiles balísticos por parte de Corea del Norte, pese a las sanciones económicas impuestas internacionalmente, son señales que evidencian el avance del programa de desarrollo coheteril de ese país.

Según una fuente de información, Pyongyang posee además una gran cantidad de armas químicas y advirtió también que las partes deben considerar cuidadosamente la adopción de las medidas contra la RPDC. Actualmente es difícil evaluar adecuadamente la situación de seguridad en la península coreana. Sin embargo, lo más importante es que las partes involucradas se abstengan de realizar acciones para evitar un conflicto militar innecesario.

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