Venezuela, atrapada en la crisis política y las tensiones con países vecinos y Estados Unidos

(VOVWORLD) - Los vínculos de Venezuela con varios países latinoamericanos y Estados Unidos vuelven a ser más tensos tras las duras declaraciones cruzadas entre las partes y la amenaza de una intervención militar contra Caracas. Todo empezó después de las elecciones de la Asamblea Constituyente, órgano que se encargará de reformar la Constitución venezolana de 1999 para sacar este territorio de la actual crisis política. Sin embargo, los nuevos sucesos obstaculizan al Gobierno del presidente Nicolás Maduro en sus esfuerzos por encontrar una solución para traer la paz y la estabilidad al país.
Venezuela, atrapada en la crisis política y las tensiones con países vecinos y Estados Unidos - ảnh 1El presidente Nicolas Maduro habla en una sesión de la Asamblea Constituyente, en Caracas, el 10 de agosto (Foto: AFP/VNA)

A pesar del rechazo de la oposición, Nicolás Maduro declaró la victoria después de que el Comité Nacional Electoral de Venezuela anunciara el número de los votantes en los últimos comicios: 8 millones, es decir el 41,5% del padrón electoral, más alto que el nivel mínimo del 15%, según lo establecido en la Constitución. De acuerdo con el mandatario, la creación de la Asamblea Constituyente es la única forma para restablecer el orden nacional tras meses de violentas manifestaciones promovidas por la derecha opositora que hunden al país en una grave crisis política.

País dividido

Mientras tanto, la oposición no reconoció este resultado, opinando que solo el 12% de los electores fueron a las urnas. Su líder, el gobernador del estado de Miranda, Henrique Carriles, llamó a sus seguidores a salir a las calles para protestar. Con anterioridad, boicoteó las votaciones negando presentar a sus candidatos.

En realidad, las dificultades económicas han aumentado las tensiones políticas, en uno de los países con mayor influencia en América del Sur. La recesión económica de esta nación sobrepasó la imaginación de los economistas. Durante el período de 2013 a 2017, su Producto Interno Bruto experimentó una caída del 40%, mientras los ingresos nacionales también disminuyeron un 51%. Para enfrentar una inflación que llegó al 720%, el presidente Maduro aumentó el salario mínimo en tres ocasiones durante el presente año, pero en contra de su propia voluntad, la medida acelera más la desvalorización del bolívar (moneda nacional de Venezuela) en un 1000%. Algunas fuentes citan que el 82% de la población venezolana vive bajo el umbral de pobreza y pasando penurias. Tales cifras evidencian una verdadera crisis económica cuya recuperación será difícil lograr en un breve tiempo.

En ese contexto, en enero de 2016, el hecho de que por primera vez en 18 años la oposición consiguiera el control en el Parlamento hizo empeorar la situación política. Lo más preocupante es la escalada de la violencia que causó más de 100 muertos en los últimos 4 meses.

Aumentan las tensiones entre Venezuela y países de la región

Las contradicciones políticas en Venezuela superaron sus fronteras cuando el pasado 8 de agosto, en una conferencia convocada por Perú para debatir sobre este tema, los ministros de Relaciones Exteriores de 17 naciones latinoamericanas aprobaron la Declaración de Lima, rechazando la Asamblea Constituyente tildándola de “la ruptura del orden democrático en Venezuela”. Ese mismo día, el canciller peruano, Ricardo Luna, rehusó participar en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) propuesta por Maduro. En tanto, Saúl Ortega, miembro de la Asamblea Constituyente venezolana refutó la referida declaración, calificándola como una injerencia en los asuntos internos de su país. También criticó la decisión del Mercado Común del Sur (Mercosur) de suspender por tiempo indefinido la membresía de Venezuela en esta institución. Los vínculos entre Caracas y Lima se deterioran aún más tras la expulsión por parte del Gobierno peruano del embajador venezolano, el almirante y exministro de Defensa Diego Alfredo Molero Bellavia.

Protesta contra la amenaza de Estados Unidos

Mientras que la inestabilidad en el país y las tensiones con otras naciones latinoamericanas no han encontrado la salida, Venezuela tiene que encarar ahora a la potencia del norte, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el pasado 11 de este mes que tiene varias opciones para la situación venezolana, incluida la militar, “si eso es necesario”, dijo. En reacción a esta advertencia, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, comentó que esa temeraria amenaza pretende arrastrar a América Latina y el Caribe a un conflicto que alteraría permanentemente la estabilidad, la paz y la seguridad de la región. También, según él, las palabras del estadista norteamericano representan una amenaza directa a la paz, la estabilidad, la independencia, la integridad territorial, la soberanía y la autodeterminación de Venezuela. Muchos de sus conciudadanos coincidieron en que el discurso de Trump intimida a su pueblo.

Las perspectivas de una intervención militar también preocupan a muchos países latinoamericanos, incluidos los que habían criticado abiertamente al Gobierno de Maduro. Perú afirmó que las palabras del inquilino de la Casa Blanca van en contra de los principios de la ONU. A su vez, el jefe de la diplomacia de México, Luis Videgaray, estimó que la crisis venezolana no podría resolverse mediante una acción armada, sea de dentro o fuera de ese territorio. Mientras, los Gobiernos de muchos países como Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y varios del Caribe reiteraron que continuarán estando codo con codo con el pueblo venezolano.

Venezuela está buscando una medida posible para superar las crisis económica y política que le azotan, pero las contradicciones internas y con naciones vecinas parecen ser grandes obstáculos para este proceso. Sus habitantes esperan que el Estado destrabe las dificultades para restablecer la posición nacional como uno de los territorios de mayor influencia en América del Sur.

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