Nguyen Van Troy Purroy Moreno, rebelde como el Troi vietnamita

Por Ángel Miguel Bastidas


La efervescencia política y social de la década de los 60 quedó reflejada en muchas familias venezolanas, que identificaron a hijos e hijas con nombres de líderes revolucionarios de las experiencias socialistas del Siglo XX, como el caso de Rusia, China, Norcorea, Argelia y Cuba.

De tal manera que en la Venezuela de los 60, nacieron muchos Lenin, Vladimir, Pavel, Mao, Natacha, Tamara, Ernesto, Fidel y hasta Engels, como el caso del ex boxeador de apellido Pedroza, del estado Cojedes, quien además tiene un hermano de nombre Mao.

Pero también vieron luz unas cuantas Hanoi, sin duda, en homenaje a la heroica capital vietnamita, y después de 1964, cuando fue fusilado en Saigón Nguyen Van Troi, el nombre de este mártir se difundió por todo el mundo, como en Estados Unidos, donde la actriz y activista de izquierda Jane Fonda, bautizó a su hijo mayor como Troi, osea Troi Fonda.

Troy Purroy Moreno

Nguyen Van Troy Purroy Moreno, rebelde como el Troi vietnamita - ảnh 1
En Venezuela también se difundió el Troi, y el Suyen, aproximación a Nguyen, como nombre de hembra. Pero el caso más curioso es el de Nguyen Van Troy Purroy Moreno, porque copia totalmente la identificación del revolucionario vietnamita, aunque este Troi finaliza en Y (Troy).

Ese kilométrico nombre refleja el espíritu rebelde y de compromiso militante, para la época, de los parientes de la criatura: Atilo Purroy y la madre, de apellido Moreno.

Atilo (ya fallecido) fue un líder popular, militante comunista, en los barrios Las Quintas, Santa Eduvigis, El León y San Miguel, sector El Cementerio de la parroquia Santa Rosalía, al suroeste de Caracas.

Pero como este Troy salió salsero, su nombre se simplificó en dos palabras, Troy Purroy, como es conocido en el ambiente de la rumba salsera venezolana, sobre todo en Caracas.

El muchacho salió rebelde como el vietnamita. Su canto rumbero anda por caminos alternativos porque Troy Purroy no se deja atrapar por los mercaderes de las emisoras privadas que tanto daño le hacen a la música venezolana a través de la llamada Payola, o cobro a cantantes y orquestas por difundirles sus creaciones musicales.

En una entrevista que le hizo el año pasado el periodista Ángel Méndez, Troy Purroy confesó que las primeras nociones de música se las dio su madre, quien lo enseñó a tocar el Cuatro y a cantar merengues caraqueños.

De los cuatro hermanos, fue el único que tomó el camino de la música, la cual profundizó a los 14 años, como alumno del famoso percusionista venezolano Orlando Poleo, y en los talleres que se dictaban en el Biblioteca Aquiles Nazoa, de Caricuao, donde maduró como instrumentista y cantante.

Buscaba los giros de Maelo, Héctor Lavoe, Tito Allen, Oscar D’León. Lo aprendido de ellos no tardó en utilizarlo en la primera oportunidad que tuvo, y eso fue con la Orquesta Sinsayé.

Ha pasado el tiempo, de micrófono en micrófono, y hoy puede decir que son 23 años de rumba, simplificada en el disco grabado en 2011. Dice Méndez, que Troy compone su música, busca a sus amigos y monta el bembé, y luego se dedica a mercadearlo con la ayuda de los “panas” de las emisoras alternativas.

“Yo creo en eso, en la producción independiente y no le voy a pagar a ningún sinvergüenza para que me ponga el disco. Aquí la Payola se ha institucionalizado y hay que combatirla. Creo que vamos a ganar esta pelea, porque quienes hacen Payola se están percatando de que tienen los días contados. Recientemente, estuve en un programa televisivo donde expuse mi parecer y he recibido apoyo de muchos colegas que se han visto afectados por este flagelo”, afirmó el Troy venezolano al colega Ángel Méndez. 

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