Ceremonia de despedida al muerto de los Raglai

(VOVworld) – Los Raglai consideran que existen 2 mundos paralelos: el de los vivos y otro de los muertos. El mundo de los vivos solo es temporal y el de los fallecidos es eterno. Por eso, cuando una persona muere, los Raglai celebran solemnemente la ceremonia bo ma para despedirla y para que sus familiares no se sientan tristes.

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Lloran la muerte de un familiar en la ceremonia bo ma

La vida de los Raglai tiene carácter comunitario, por lo tanto, todos los aldeanos deben concentrarse en el rito bo ma para despedir al fallecido y cumplir de modo integral y solemne los protocolos necesarios. Generalmente este acto de culto se efectúa uno o dos años después de su muerte. Según la concepción de estos étnicos, si no se organiza esta fiesta las relaciones entre los vivos y el muerto todavía existen, por eso es necesario despedir al difunto. Mau Quoc Tien, investigador de la cultura popular de los Raglai, dio a conocer: “Según la vieja costumbre, anualmente los Raglai celebraban numerosas fiestas entre estas destacaba la bo ma. Si cuaquier persona moría los vivos tenían la responsabilidad de organizar su funeral. Esta celebración se consideraba como fin del  período de luto, reflejando los sentimientos de los vivos hacia el difunto.”

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El ritual es llevado a cabo bajo la orientación de un mago o del patriarca de la población

Las ofrendas son preparadas por sus familiares con un mes de antelación como cerdos, pollos y aguardiente. Los aldeanos levantan la tumba, hacen un pequeño barco de madera llamado Kagor tallado de pájaros y otros animales muy  bonitos y sutiles. El Kagor es símbolo de propiedad y riqueza otorgadas por los vivos al fallecido. El rito tiene rasgos muy especiales. Lo más original es que en el altar del difunto se cuelga un jarro sobre su retrato. De acuerdo con el concepto de los Raglai esta jarra es el lugar donde el alma del fallecido reside. Mau Xuan Danh de la etnia Raglai, dejó saber: “Este jarro se consideraba como objeto legado por el ancestro para que sus descendientes lo recordaran. Desde antaño se hacía así pero ahora, ya no siguen esta costumbre.”

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Llevando el Kagor a la tumba

El bo ma se desarrolla durante 3 días con protocolos de profundo significado espiritual transmitidos de generación en generación. En el primer día se preparan las ofrendas y se informa a los parientes y amigos cercanos y lejanos para que compartan la alegría y despidan al muerto. Las ofrendas incluyen 3 jarras de aguardiente que se bebe, usando la caña de pesca, 3 cerdos, un buey o búfalo, aves y otros productos locales. En el primer día, el patriarca, dueño del rito, ejecuta actos espiristas, informando sobre la tumba, el día y la hora de la ceremonia para que el muerto llegue y reciba las ofrendas. Después, los asistentes bailan, lloran y piden que los antepasados dejen que el espíritu del muerto se reúna con ellos en el otro mundo. En el segundo día, los vecinos disfrutan de una comida para despedir al difunto. El dueño de la ceremonia y los familiares llegan a la tumba del muerto para llorar, interpretar la danza de gongs y batintines e invitar su espíritu a la casa para comer. Esta formalidad es más importante, por lo tanto, todo el mundo debe participar para encontrarse y despedirse del fallecido. Los asistentes al acto de culto comen, bailan y cantan al lado de la hoguera y la jarra de aguardiente hasta la mañana del día siguiente.

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Una tumba con características particulares de los Raglai

El tercer día es el de despedida eterna al difunto. Los hombres llevan las ofrendas a su tumba y los participantes están de pie alrededor de su sepulcro para rezar y despedirse de él. En este día siempre se reproduce la costumbre transmitida de generación en generación de los Raglai que es despedir al Kagor, repartiendo los bienes del fallecido. El investigador Mau Quoc Tien continuó: “Hoy en día la ceremonia de despedida al muerto solo tiene carácter simbólico. Antes los vivos le repartían utensilios domésticos diarios como batintines, jarros, bandejas y ollas de bronce. Ahora, los sustituyen por objetos simbólicos y mantienen propiedades reales para sus hijos y nietos.”

El bo ma reviste un importante significado en la vida espiritual de los Raglai con la presentación de distintas formas artísticas como arquitectura, escultura, pintura, música y baile para despedir al muerto hacia el “otro mundo”, al mismo tiempo “liberar” todas las ataduras de los vivos con él.  Con esos valores destacados, en 20l2 el Ministerio de Cultura, Deporte y Turismo decidió incluir el bo ma de los Raglai en el distrito Khanh Son, provincia Khanh Hoa, en la lista de Patrimonios culturales intangibles nacionales, tipo “Costumbres sociales y creencias”.

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