Relaciones comerciales China-Estados Unidos: quedan demasiados obstáculos

(VOVWORLD) - Autoridades de China y Estados Unidos iniciaron este 30 de enero la nueva ronda de conversaciones en Washington en busca de una solución a los diferendos comerciales entre ambos países. Durante dos días, los representantes de ambas partes abordarán distintos temas. Sin embargo, los hechos sucedidos fuera de la sala de negociación preludian un futuro difícil para este proceso.
Relaciones comerciales China-Estados Unidos: quedan demasiados obstáculos - ảnh 1Imagen ilustrativa 

Este nuevo diálogo, presidido por el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y el vicepresidente chino Liu He, es el de mayor nivel realizado en la Casa Blanca después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, y su par chino, Xi Jinping, lograran en diciembre pasado un pacto de tregua por 90 días.

Se acerca la fecha límite

La negociación se efectúa en el contexto de que tanto Estados Unidos como China se esfuerzan por alcanzar un acuerdo antes de la fecha tope, el próximo marzo. En el caso de no hallar una solución satisfactoria para ambas partes, Washington impondrá un arancel del 25 % a los 200 mil millones de dólares de mercancías importadas del gigante asiático.

Las querellas de Washington, y sus acusaciones de que entidades chinas roben secretos comerciales y realicen una campaña sistemática encaminada a apoderarse de compañías de tecnología norteamericanas, son pretextos usados por el Gobierno de Trump para aplicar este castigo tributario a China. El inquilino de la Casa Blanca anunció aumentar la tarifa a los productos importados de China del actual nivel del 10 % al 25 % por valor de 200 millones de dólares a partir del próximo 2 de marzo si no llegan a un consenso, y amenazó con aplicar un nuevo arancel con los restantes envíos de la nación asiática.

Beijing rechazó las acusaciones de que su política obligue a las empresas extranjeras a transferirle tecnologías. Alegó que implementó la reducción de impuestos a los automóviles y promulgó un nuevo proyecto de ley de inversiones foráneas a fin de facilitar el acceso al mercado chino. Además, se comprometió a no usar medidas administrativas para obligar a las sociedades extranjeras a transferir tecnologías. Dicho borrador de ley fue aprobado recientemente por el Comité Permanente de la Asamblea Nacional de China y se prevé que se apruebe el 90 % de su contenido dentro de tres o cinco días.

Camino espinoso

Mientras que estas negociaciones no dan ninguna señal de avance, las últimas acciones de Estados Unidos generan incertidumbres y pesimismo. El mismo día de la apertura de la nueva ronda de conversaciones, Estados Unidos presentó a la Organización Mundial de Comercio (OMC) 70 preguntas relativas a los programas de subvenciones de Beijing, y manifestó su preocupación por el papel del Estado chino en ese mercado en crecimiento. Las cuestiones de Washington aluden a la protección gubernamental a la pesca y las actividades de los fundos bajo la gestión estatal china con la finalidad de impulsar la renovación en diferentes industrias, desde la técnica y la robótica hasta la biotecnología y la energía limpia.

Con antelación, el 28 de enero, las autoridades estadounidenses acusaron al grupo chino Huawei, junto a dos de sus filiales y a su directora financiera, Meng Wanzhou, de violar las sanciones impuestas a Irán. El Departamento de Justicia norteamericano acusó a la corporación del gigante asiático de realizar fraudes bancarios y engañar a las autoridades estadounidenses sobre sus relaciones con dos filiales, Skycom Tech y Huawei Device USA, para realizar transacciones con Irán. En su reacción, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China llamó a Estados Unidos a cesar inmediatamente las llamadas “represiones infundadas” contra las compañías chinas, entre ellas Huawei, y pidió levantar la orden de detención de Meng Wanzhou. Beijing también reiteró su determinación de proteger las empresas del país.

En tanto, en la comparencia de este 29 de enero ante la Comisión de Inteligencia del Senado norteamericano acerca de las amenazas extranjeras, el director del Buró Federal de Investigación (FBI), Christopher Wray, reveló que casi todas las 56 oficinas de esta entidad en todo el país se suman a las investigaciones sobre los presuntos casos de espionaje económico y que la mayoría apuntan a China.

Obviamente, tales sucesos no beneficiarán a ninguna parte e influirá en el proceso negociador en curso.

A solo un mes de la fecha tope para el alcance de un acuerdo comercial, es difícil que en dos días de esta vuelta de negociaciones se resuelvan los diferendos entre los dos países en la materia. Es un imperativo que eviten un estancamiento y lleguen a un consenso sobre algunos temas para crear premisas a los diálogos posteriores.

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