En su intervención, el mandatario subrayó que el país entra en una etapa con mayores exigencias en materia de productividad, autonomía y bienestar de la población. Por ello, los informes de balance deben esclarecer las lecciones estratégicas del proceso revolucionario, sistematizar el desarrollo teórico del socialismo en Vietnam y consolidar la capacidad de liderazgo para el próximo siglo, sobre la firme base del pueblo.
El dirigente añadió: “Hay dos cuestiones fundamentales que debemos llevar a cabo: en primer lugar, contar con una orientación clara para el desarrollo del país. Solo si esta orientación es unánime podremos movilizar la fuerza, el consenso y el respaldo del pueblo y de todo el sistema político. En segundo lugar, debemos generar confianza en la ciudadanía para alcanzar el éxito. Que el Partido señale el rumbo y el pueblo mantenga la confianza es una ventaja que no posee ningún otro país. La planificación nacional también debe proyectarse hacia un horizonte de 100 años. Entonces, podemos responder cómo serán la energía, las infraestructuras o la calidad de vida de los ciudadanos, que serán metas alcanzables para nosotros”.
El líder concluyó señalando la responsabilidad de transformar la sabiduría acumulada a lo largo de la historia en una capacidad transformadora que guíe el desarrollo nacional, fortaleciendo la templanza del Partido, potenciando la creatividad popular y sentando bases sólidas para el futuro del país.
