(VOVworld) - "Experiencia de un día como campesino", es el nombre de un tour original para los turistas extranjeros en la ciudad de Hoi An, en el centro de Vietnam. En este, los participantes aprenden a hacer faenas en el campo, según la tradición milenaria de los agricultores vietnamitas, y así conocerán mejor la cultura del arroz de esta tierra indochina.
A las 9 de la mañana, aparece en los pequeños caminos aldeanos cerca de la ciudad de Hoi An un grupo de turistas occidentales en bicicleta, a quienes los locales llaman “Ong Tay” o “Ba Tay”. Tras un breve recorrido en bicicleta, estos visitantes, vestidos con ropa de trabajo y con el sombrero cónico de los campesinos vietnamitas, se detienen junto a las parcelas de cultivo, preparándose para una jornada laboral en el campo.

La primera etapa de esta jornada es equiparse con los utensilios necesarios que están disponibles en una pequeña choza. Cerca de ahí, dos búfalos de agua esperan con los arados puestos. Después de unas explicaciones detalladas, los primeros “voluntarios” se bajan en la tierra fangosa del arrozal, entre aplausos y voces estimulantes de los demás.
El arado con búfalo de agua es una labor elemental que debe dominar cualquier campesino vietnamita. Y desde luego, para estos debutantes, este trabajo resulta un poco difícil, por eso unos campesinos se encuentran cerca para instruirles. Pero poco a poco aprenden a dominar el arado y las técnicas para manejar solos el búfalo. Hay quienes muestran su torpeza agarrando la cola del búfalo y son arrastrados por este fuerte animal, pero luego se adaptan al arado y saben laborar la tierra con mayor habilidad. Salpicados de mucha agua y barro, sus rostros se irradian de alegrías y satisfacciones. Sue Archibald, una turista canadiense, expresó: “Participamos en este tour con el deseo de conocer la vida de los vietnamitas en los campos, en vez de descansar en centros turísticos o en playas. Todo lo que veo aquí: los arrozales, el cielo azul, los árboles, los búfalos y la manera de producir arroz son experiencias magníficas, muy distintas de las vivencias que he tenido en mi país.”

En el campo impera un ambiente alegre y excitante. Un campesino de Hoi An, llamado Nhien, presta sus búfalos para este servicio turístico y tiene muchas anécdotas interesantes para contar a los turistas participantes. Por ejemplo, para parar a los búfalos, los locales dicen “zo, zo”, y los animales obedientes se detienen en seguida. Pero muchos turistas extranjeros se confunden gritando “stop, stop”, y tirando fuertemente la cola del búfalo en el intento de pararlos. Resultado: este continúa su marcha y con más rapidez aún. Estos cuentos traen muchas risas y alegría a los turistas. Después de las faenas en el campo, los turistas van a casa de los campesinos, donde aprenden a moler el arroz y a cocinarlo con leña, y disfrutan comidas hechas de los mismos frutos de su trabajo, como los pescados y cangrejos que han capturado, además de otros manjares típicos de las aldeas vietnamitas.

Tal es así, que después de este tour, muchos turistas quedan maravillados por los nuevos conocimientos sobre la cultura tradicional de los vietnamitas, como expresó Barbara Mahony: “Es super interesante esta experiencia! Los vietnamitas son muy sociables. Cuando el arroz que sembramos madure, regresaremos para a recolectarlo. Gracias, Vietnam!”./.
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