En los debates muchos legisladores vietnamitas han expresado su firme apoyo a la evaluación del Gobierno sobre la situación de desarrollo socioeconómico del país y el contexto mundial, así como los puntos de vista, objetivos, grupos de soluciones y tareas planteados por el Gabinete. Entre las soluciones principales están la reforma del modelo de crecimiento, la mejora de las instituciones, el fortalecimiento de vínculos regionales, la promoción de la producción en cadena de valor, y la optimización de la inversión pública.

Canalizar recursos institucionales para lograr avances significativos

Canalizar los recursos institucionales ha sido determinado como una medida clave para lograr avances socioeconómicos significativos para el periodo 2026-2030. En este sentido, se requieren más reformas institucionales y una mayor descentralización del poder, especialmente en materia de tierras e inversión privada. Trinh Xuan An, diputado de la provincia meridional de Dong Nai, manifestó: “Propongo una nueva mentalidad del Estado, que debe pasar de la gestión de las empresas a la colaboración con ellas, con el objetivo de reducir los riesgos en términos legales. Asimismo, se necesitan mecanismos prácticos que permitan a las pequeñas y medianas empresas acceder a capital y tierras, y participar plenamente en la cadena de valor. Los procedimientos administrativos también requieren una mayor reforma”.

Varios diputados observan que el sector privado, considerado el elemento más importante de la economía, aún opera dentro de un marco institucional inadecuado. Los sectores estratégicos, la alta tecnología, la infraestructura, etc., carecen de un papel de liderazgo o lo tienen limitado por parte del sector privado. Pham Trong Nhan, de la delegación parlamentaria de Ciudad Ho Chi Minh, comentó: “La Asamblea Nacional debe incluir en su agenda de legislación una norma marco fundamental, que es la Ley de Garantía del Derecho al Desarrollo de la Economía Privada. Esta norma debería centrarse en tres pilares. En primer lugar, debería codificar los principios de igualdad sustantiva y consistente entre los sectores económicos, desde la tierra y el crédito hasta los mercados. En segundo lugar, hay que establecer una zona jurídica segura para las actividades productivas y empresariales y proteger los derechos de propiedad a largo plazo, minimizando los riesgos derivados de los cambios de políticas. En tercer lugar, haría falta un mecanismo de supervisión mediante informes anuales del Gobierno a la Asamblea Nacional sobre la aplicación de los derechos del sector económico privado, para evaluar integralmente la evolución de este sector”.

Necesidad de renovar el modelo de crecimiento

Un crecimiento anual del PIB de dos dígitos, del 10% o más durante el periodo 2026-2030, es catalogado por muchos diputados como un gran reto, pero también un camino inevitable. Desde la perspectiva del Gobierno, según el viceprimer ministro Nguyen Van Thang, es importante renovar el modelo de crecimiento e implementar un cambio profundo y fundamental en la estructura de la economía, además de las soluciones que se están implementando, para poder alcanzar la meta trazada.

“El nuevo modelo de crecimiento debe basarse en instituciones de desarrollo modernas y competitivas, una cultura de innovación amplia en toda la sociedad, una contabilidad económica sólida y una asignación eficiente de recursos en la economía. Por ello, el Gobierno presentó al Parlamento 11 grupos de tareas y soluciones clave para el periodo 2026-2030, con 92 labores específicas que deben implementarse de inmediato en 2026, vinculadas a la reforma del modelo de crecimiento y al logro del crecimiento de dos dígitos. El enfoque consiste en convertir la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital en los principales motores del desarrollo. También es necesario desarrollar nuevos motores de crecimiento, con especial énfasis en las economías de datos, la digital, la verde y la circular”, puntualizó Thang.

De acuerdo con los legisladores, lo importante no es solo lograr un crecimiento de dos dígitos, sino también mantener la estabilidad a largo plazo. Ta Thi Yen, de la delegación parlamentaria de la provincia norteña de Dien Bien opinó: “Si continuamos con el antiguo modelo de crecimiento, que depende en gran medida del capital, los recursos y la mano de obra barata, será difícil alcanzar nuestros objetivos. Por lo tanto, hay que encaminarse a un crecimiento basado en la productividad, la innovación y el valor añadido, con gran interés en el papel de las economías digital, verde y circular y en el aprovechamiento de las oportunidades de la Cuarta Revolución Industrial”.

El Gobierno vietnamita se ha fijado como meta un desarrollo nacional rápido y sostenible, esforzándose por lograr un crecimiento del PIB del 10 % o más en 2026 y un promedio anual de dos dígitos en el quinquenio 2026-2030, en asociación con la estabilidad macroeconómica. También busca alcanzar un PIB per cápita de 8500 dólares para 2030 (1,7 veces más que el de 2025), además de mantener un entorno pacífico y estable, y mejorar la vida de la población para que puedan disfrutar plenamente de los frutos del desarrollo. Este es considerado como el preámbulo para alcanzar la visión de que, para 2045, Vietnam se convierta en una nación desarrollada de altos ingresos y con un sector industrial moderno entre los países líderes de Asia.