En declaraciones al diario británico The Telegraph, el inquilino de la Casa Blanca aseguró que la decisión está “casi tomada” y reprochó a sus aliados su falta de apoyo en la reapertura del estrecho de Ormuz. Asimismo, criticó la falta de reciprocidad en los compromisos con Washington, aludiendo al respaldo ofrecido por Estados Unidos en distintas crisis internacionales.
Trump arremetió también contra el Gobierno del Reino Unido, principal socio europeo de Washington, por no sumarse a la operación contra Irán. Cuestionó la capacidad naval británica y criticó la política energética del primer ministro Keir Starmer.
En respuesta, Starmer reafirmó el compromiso de Londres con la OTAN, aunque avanzó su intención de fortalecer la cooperación con otros países europeos ante el deterioro de las relaciones con Washington.
El mismo día, en declaraciones a la cadena Fox News, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, defendió la necesidad de reevaluar el papel de la OTAN en función de los intereses nacionales de Estados Unidos y subrayó que la decisión final corresponderá al presidente.
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