Una mujer sostiene en brazos a un lactante en el campamento de refugiados de Zamzam, en las inmediaciones de El Fasher, estado de Darfur del Norte, Sudán. (Foto: MSF/Mohamed Zakaria/Handout vía REUTERS)

La misión internacional de investigación señaló la existencia de evidencias sobre asesinatos, desapariciones forzadas, torturas, violencia sexual y detenciones arbitrarias perpetradas de forma sistemática. La mayoría de los ataques habrían tenido como objetivo a miembros de las comunidades étnicas Zaghawa y Fur, lo que suscita preocupación ante la posible intención de destruir total o parcialmente a dichos grupos.

El equipo investigador también mencionó la presencia de combatientes extranjeros equipados con armamento moderno, si bien no precisó su procedencia. Asimismo, instó a la comunidad internacional a reforzar la aplicación del embargo de armas en Darfur y ampliar su alcance a todo el territorio sudanés, además de imponer sanciones selectivas contra personas y entidades sospechosas de violaciones graves.

Las conclusiones serán previsiblemente examinadas en próximas sesiones del Consejo de Seguridad de la ONU.

El conflicto en Sudán estalló en abril de 2023 a raíz de la disputa de poder entre el Ejército regular y las RSF en torno al plan de integración de esta fuerza paramilitar en las Fuerzas Armadas. Hasta la fecha, los esfuerzos de mediación de las Naciones Unidas, la Unión Africana y varios países de la región no han logrado un alto el fuego duradero, mientras los combates continúan extendiéndose a nuevas zonas del país.