Entre los asistentes se encontraban numerosos vietnamitas residentes en Japón, así como pobladores locales y visitantes extranjeros.
En su discurso inaugural, el cónsul general de Vietnam en Osaka, Nguyen Truong Son, destacó que este culto popular reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad encarna la tradición vietnamita de gratitud hacia los ancestros y continúa siendo un sólido vínculo espiritual para la diáspora.
Uno de los momentos más destacados del festival fue la recreación de la ceremonia tradicional de ofrendas, acompañada de espectáculos folclóricos y una variada oferta gastronómica. Todo ello se desarrolló en un entorno que evocaba a Vietnam, contribuyendo a reforzar el sentido de identidad y pertenencia de la comunidad vietnamita en el extranjero.
