Varias naciones habían prohibido unilateralmente la importación de cereales para frenar la saturación de sus silos y el colapso de los precios locales, restricciones que Bruselas luego autorizó formalmente y con posterioridad extendió hasta el 15 de septiembre.

Deseoso de dar garantías a los países del Este, el portavoz de la Comisión Europea precisó que, a cambio, Kiev se compromete a tomar medidas para controlar la llegada de cereales.