Ngoc Dong se ubica a más de 100 kilómetros al noroeste de Hanói, capital del país. Rodeada de montes y colinas, la finca permite al visitante desconectarse del ajetreo urbano. Senderos bordeados de bambú, huertos de hortalizas y estanques de peces configuran un paisaje campestre bien conservado.

La modalidad turística, desplegada en unas 10 hectáreas, combina ocio y agricultura. El recinto dispone de alojamientos, espacios paisajísticos y áreas que facilitan el contacto directo con la naturaleza.

Destaca la preservación de su estructura ecológica autóctona, lograda mediante la reducción del uso de hormigón y de intervenciones agresivas en el entorno, un valor cada vez más apreciado dentro de la tendencia del turismo verde.

La tranquilidad, el aire puro y un estilo de vida sencillo han despertado el interés de viajeros de todo el mundo. Daniel Galloway Green, del Reino Unido, comentó: “El viaje ha resultado sumamente grato. Descubrimos este homestay a través de Google Maps y, tras consultar las reseñas, estimamos que reunía las condiciones idóneas para nuestras vacaciones. El lugar se distingue por su serenidad y por unos paisajes de notable belleza”.

El atractivo del sitio reside también en su autenticidad. Los visitantes pueden alojarse con familias locales en casas de madera con vistas a colinas y huertos frutales, lo que diferencia a Ngoc Dong de los complejos turísticos convencionales.

Gina Mably, también del Reino Unido, señaló: “Hemos permanecido aquí durante toda la jornada, favorecidos por un clima excelente, y aprovechamos para pescar en un lago cercano. Desde mi llegada, me he sentido plenamente a gusto; la amabilidad de la población local, unida a la riqueza del entorno natural, genera una notable sensación de cercanía. El conjunto está concebido en armonía con el medio ambiente y transmite una agradable sensación de frescura”.

Además del descanso, el lugar ofrece una aproximación a la identidad cultural del grupo étnico Muong. La experiencia incluye observar la vida cotidiana y degustar platos típicos como pescado de arroyo a la parrilla, carne agria —cerdo fermentado con arroz o maíz tostado y molido— y verduras silvestres.

Nguyen Van Thanh, propietario de la aldea ecológica y comunitaria de Ngoc Dong, explicó: “El ecoturismo constituye, en mi caso, una modesta contribución a la tierra natal. Lo concibo como un modelo económico sostenible, que desarrollo sobre la base del aprovechamiento responsable de la frondosa vegetación local. Actualmente, la afluencia de visitantes extranjeros supera a la nacional; estos valoran especialmente el entorno y suelen prolongar su estancia”.

En medio del ritmo acelerado de la vida moderna, Ngoc Dong ofrece una pausa. Su paisaje intacto, la hospitalidad de sus habitantes y la serenidad del entorno la convierten en un destino singular.