El Kin Khau Ho se celebra cada año con motivo de la luna llena del décimo mes del calendario laosiano, equivalente al octavo mes del calendario lunar vietnamita. Durante una semana, del día 15 al 22, cada familia elige la fecha más propicia para realizar la ceremonia.

Más que una simple festividad, constituye un momento sagrado para expresar gratitud a los antepasados y a las divinidades por las cosechas abundantes y el clima favorable. También es una ocasión para honrar la memoria de los difuntos y para reunir a los miembros de la familia que viven lejos, compartiendo con vecinos y parientes la alegría de una vida próspera.

Según explicó Luong Van Thong, conocedor de las tradiciones del pueblo lao, esta festividad se ha transmitido de generación en generación desde tiempos remotos y continúa ocupando un lugar central en la vida espiritual de la comunidad.

“Esta festividad se ha transmitido de generación en generación desde tiempos remotos. Se celebra una vez al año y, para prepararla, cada familia selecciona los mejores frutos de la tierra: arroz glutinoso blanco, arroz nuevo, caña de azúcar, frutas de temporada y productos tradicionales de la montaña y los campos, como ranas, grillos, saltamontes, larvas de abeja y setas de bambú. Con estas ofrendas expresamos nuestra gratitud a los espíritus del río y de la montaña por los dones recibidos”, señaló.

La preparación del Festival de la Cosecha Nueva constituye además una actividad colectiva en la que participa toda la familia. La artesana Vi Thi Bun Chan destacó que cada miembro del hogar asume una tarea específica para garantizar el éxito de la celebración.

“En los días previos al festival, las mujeres salen a recolectar verduras, brotes de bambú, insectos, cangrejos y peces, además de encargarse de la preparación de los alimentos. Los hombres se ocupan de las aves de corral y de otras tareas necesarias para la celebración. Cada miembro de la familia tiene una función concreta, y ese trabajo compartido llena el hogar de alegría, entusiasmo y expectación”, recalcó.

La disposición de las ofrendas requiere una cuidadosa atención. Las bandejas se colocan en el altar de los antepasados, en el centro de la vivienda para los difuntos, en la cocina para los espíritus protectores del hogar e incluso en el jardín, el corredor y bajo la casa sobre pilotes, con el fin de que ningún espíritu, incluidos aquellos que carecen de descendientes, quede sin recibir ofrendas.

Una vez concluidos los rezos por la salud, la paz y la prosperidad, comienza el banquete familiar. Uno de los momentos más esperados es la apertura de los paquetes de comida, que da lugar a un animado juego en el que los asistentes intentan adivinar cuántos ingredientes contiene cada paquete. Quienes no aciertan deben beber una copa de licor de arroz como parte de la celebración.

Nguyen Mai Huong, una visitante procedente de Hanói que tuvo la oportunidad de participar en la festividad, aseguró que la experiencia le permitió acercarse a una tradición cultural única.

“Participar en el Kin Khau Ho ha sido una experiencia verdaderamente fascinante. Lo que más me impresionó fue la apertura de los paquetes de comida, que reúnen los sabores más auténticos de esta tierra y reflejan una notable sensibilidad estética. Es una tradición singular que difícilmente puede encontrarse en otro lugar”, manifestó.

La aldea de Muong Va cuenta con 450 hogares y cerca de 1.790 habitantes, de los cuales el pueblo lao representa el 76 %. Junto con la preservación de su lengua y escritura propias, la comunidad local se esfuerza por mantener vivos sus valores culturales tradicionales, entre ellos esta ancestral fiesta de la nueva cosecha.

Lo Van Thinh, secretario de la célula del Partido Comunista en Muong Va y jefe de la aldea, subrayó que el Kin Khau Ho constituye uno de los pilares de la identidad cultural de la comunidad y una tradición que las generaciones actuales están decididas a preservar.

“El Kin Khau Ho es una tradición profundamente arraigada y muy apreciada por nuestra comunidad. Año tras año la celebramos con el mismo respeto y entusiasmo. Por ello, las autoridades locales, la organización del Partido y la propia aldea trabajamos conjuntamente para preservarla y promoverla. En el futuro aspiramos a ampliar la escala del festival para que más personas, tanto de dentro como de fuera de la provincia, puedan conocer la riqueza cultural del Kin Khau Ho de los lao de Muong Va. De este modo contribuimos a fortalecer la unidad y la solidaridad entre los distintos grupos étnicos, al tiempo que impulsamos el desarrollo económico y social de nuestra localidad”, reiteró Thinh.

El Kin Khau Ho es mucho más que una ceremonia tradicional: constituye una expresión viva de la identidad cultural del pueblo Laos. Al preservar esta festividad, los habitantes de Muong Va no solo mantienen vivas su lengua y sus costumbres ancestrales, sino que también contribuyen a enriquecer el diverso mosaico cultural que caracteriza a Vietnam.