Tras ayudar a sus padres con las tareas del hogar, Cao Bao Ngan, una niña residente en la aldea de Na Dan, en la comuna de Phong Quang, suele acudir con sus amigos a la biblioteca comunitaria local. En esa pequeña habitación, repleta de cuentos e historias infantiles, los pequeños están enfrascados en explorar el mundo que los rodea a través de las páginas de los libros. Para ella, esta biblioteca se ha convertido en su rincón favorito durante las vacaciones de verano. Ngan comentó: “Vengo muy a menudo a la biblioteca para buscar cuentos infantiles. Los libros me enseñan cosas muy bonitas e interesantes y, además, me ayudan a no pasar tanto tiempo frente al televisor o el teléfono”.

Entre los cientos de ejemplares que alberga esta pequeña biblioteca hay cuentos de hadas, relatos infantiles, libros de habilidades para la vida, obras de divulgación científica y material escolar. Su ambiente acogedor y su variada oferta bibliográfica atraen de manera constante a los niños de la aldea.

Hoang Thi Uyen, secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas Ho Chi Minh de Na Dan, señaló: “Na Dan fue escogida para instalar esta biblioteca y fomentar el hábito de la lectura. Este espacio brinda a los niños de la aldea un lugar donde pueden acercarse a los libros, repasar juntos sus lecciones y reducir el tiempo que pasan frente a los teléfonos móviles y jugando a videojuegos”.

Esta iniciativa se ha expandido a diversas localidades montañosas después de Phong Quang. En la comuna de Thuong Minh, tras colaborar en las tareas del hogar o en las labores agrícolas, numerosos estudiantes encuentran en la lectura un espacio de entretenimiento y aprendizaje. Ban Phuc Thien, radicado en la aldea de Ban Lai, es uno de ellos. El joven expresó: “Me gusta mucho leer libros para jóvenes. Cada vez que abro uno, descubro algo fascinante. Ojalá la biblioteca tenga más libros nuevos para que podamos seguir aprendiendo”.

Hasta la fecha, 92 comunas y barrios de Thai Nguyen han completado la creación de bibliotecas y centros culturales comunitarios. Cada uno de estos espacios cuenta con cientos de libros sobre temas como el derecho, la salud, las técnicas agrícolas, el desarrollo personal y el apoyo académico.

Junto con los libros impresos, la transformación digital abre nuevas vías de acceso al conocimiento. En varias localidades, tanto los vecinos como los estudiantes pueden utilizar sus teléfonos inteligentes para escanear códigos QR y acceder a repositorios digitales integrados en las casas de cultura. Esta modalidad amplía el acceso a la información y resulta especialmente atractiva para los jóvenes en plena era digital.

Las organizaciones de base también se han sumado de manera activa a este modelo. Quach Thi Thien, secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas de la comuna de Nghien Loan, explicó que se moviliza constantemente a los jóvenes y a los donantes para aportar libros y materiales educativos. Thien añadió: “En el próximo período, la Unión de Jóvenes de la comuna continuará intensificando las labores de divulgación y movilizando el apoyo de organizaciones e individuos para la donación de libros. Asimismo, renovaremos nuestras actividades para despertar el entusiasmo y lograr que la cultura de la lectura arraigue cada vez más profundamente en la comunidad”.

A pesar de las limitaciones materiales que persisten en las zonas montañosas de Thai Nguyen, las bibliotecas comunitarias están demostrando un impacto palpable. Cada libro leído no sólo aporta conocimientos, sino que también ofrece a los niños un espacio seguro para aprender, convivir y soñar. Desde estas modestas salas, las puertas del saber se abren de par en par, día tras día, para los niños de las tierras altas de Thai Nguyen.