La economía de baja altitud se consolida como una tendencia global con capacidad para transformar diversos sectores. Este modelo se basa en el desarrollo de actividades de vuelo a bajas altitudes, generalmente por debajo de los 1.000 metros, como fuente de innovación y crecimiento económico. Según diversos estudios internacionales de mercado, se estima que la economía mundial de baja altitud podría alcanzar unos 700.000 millones de dólares en 2035 y 1,5 billones de dólares en 2040. Vietnam presenta un enorme potencial en este ámbito.
Al respecto, el vicepresidente de la Red Aeroespacial y de Drones, Tran Anh Tuan, señaló: “Vietnam posee un gran potencial para desarrollar la economía de baja altitud. Su ubicación geopolítica estratégica en el corazón del Sudeste Asiático ofrece ventajas para los servicios logísticos y de transporte. Además, su política exterior basada en los “cuatro noes” y sus relaciones de amistad y cooperación con numerosos países generan un entorno estable y abierto, favorable a la inversión y al desarrollo de tecnologías relacionadas con los VANT. El país también cuenta con una sólida capacidad de fabricación de hardware y una creciente industria auxiliar, que sientan las bases para impulsar la investigación, producción y aplicación de estas tecnologías”.
Estas ventajas ya se traducen en iniciativas y aplicaciones concretas. Desde los vuelos turísticos en helicóptero y las pruebas de transporte con VANT hasta su uso en rescate, ayuda humanitaria, agricultura y logística, la economía de baja altitud avanza progresivamente del concepto a la práctica. La clave está en el creciente dominio tecnológico de Vietnam. Las empresas nacionales ya no se limitan al ensamblaje y procesamiento, sino que avanzan hacia las etapas estratégicas de la cadena de valor de los VANT.
El teniente coronel Vuong Trung Anh, del Instituto de Ingeniería de la Fuerza Aérea y la Defensa Aérea, señaló: “En mi mano tengo el controlador de vuelo. Actualmente, hemos desarrollado y dominado esta tecnología, incorporando numerosas funciones nuevas, entre ellas características avanzadas que permiten controlar el vuelo con precisión incluso en entornos afectados por interferencias magnéticas”.
Asimismo, la línea de aeronaves multipropósito Hera, desarrollada por Realtimes Robustic Vietnam, es un producto diseñado íntegramente por ingenieros nacionales que ha logrado penetrar con éxito en los mercados de Estados Unidos y Europa. Según la empresa, su principal ventaja es una capacidad de carga de hasta diez veces superior a la de otros modelos de tamaño similar.
En 2025, el grupo CT firmó un acuerdo para suministrar 5.000 aeronaves de transporte de largo alcance al mercado surcoreano. Por su parte, el Grupo Viettel ha desarrollado capacidades propias para diseñar y fabricar VANT de doble uso, destinados tanto a aplicaciones de defensa como a tareas de seguridad y protección civil. Asimismo, numerosas empresas de la cadena de suministro han ampliado su presencia internacional mediante la exportación de equipos industriales de estabilización de cámaras a diversos mercados.
El subsecretario general de la Asociación Vietnamita de Servicios de Software y Tecnologías de la Información (VINASA), An Ngoc Thao, afirmó: “Estamos incorporando la inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías avanzadas a los sectores económicos tradicionales para impulsar el crecimiento. En la economía digital, depender exclusivamente de la fabricación de hardware y del comercio electrónico, aunque permita alcanzar tasas de crecimiento de dos dígitos, no constituye una estrategia sostenible a largo plazo. Necesitamos abrir nuevas vías de desarrollo, y esta es una de las tareas prioritarias del sector tecnológico”.
El desarrollo de las capacidades tecnológicas nacionales responde cada vez más a las necesidades del desarrollo socioeconómico. En la agricultura, los drones impulsan la modernización, mientras que en el transporte y la logística ofrecen nuevas soluciones frente a los elevados costos operativos y la congestión del tráfico. Para impulsar la economía de baja altitud, Vietnam prioriza la construcción de un marco jurídico integral que contemple este espacio no solo desde la gestión del tráfico aéreo, sino también como un nuevo ámbito de desarrollo económico. Entre las medidas previstas figura la inclusión de las tecnologías de diseño y fabricación de VANT en la lista de tecnologías de alta tecnología prioritarias para la inversión y el desarrollo.
En una reunión con el Ministerio de Ciencia y Tecnología a finales de agosto, el viceprimer ministro Ho Quoc Dung solicitó: “Debemos seguir revisando, sintetizando, evaluando y orientando la implementación de las industrias estratégicas de alta tecnología. Cuando surjan cuestiones, investigaciones, invenciones o iniciativas que requieran registro ante el Ministerio de Ciencia y Tecnología, debemos prepararnos desde ahora para los próximos años. Este año hemos asignado 103 billones de dong y el próximo año la cifra será aún mayor”.
La economía de baja altitud se basa en la convergencia de los vehículos aéreos no tripulados, la inteligencia artificial (IA), los datos, las telecomunicaciones y las tecnologías de fabricación, lo que abre un nuevo espacio para el desarrollo económico y tecnológico.
La oportunidad de Vietnam reside en su capacidad para avanzar simultáneamente en el dominio tecnológico, la creación de mercados y el fortalecimiento del marco institucional. Si aprovecha eficazmente estas ventajas, la economía de baja altitud podría abrir una nueva etapa para la economía digital del país, impulsando la innovación y fortaleciendo su capacidad tecnológica.
