Las micropolíticas de carácter transformador no consisten en soluciones aisladas ni en apoyos puntuales a unas pocas empresas. Se trata de reformas que inciden directamente en los principales cuellos de botella de la producción y de la actividad empresarial, generando cambios significativos en los costes de producción, la productividad, la calidad y la capacidad de innovación de millones de agentes económicos.
El profesor y doctor Le Van Loi, presidente de la Academia de Ciencias Sociales de Vietnam, subrayó: “Para que los avances a nivel micro se conviertan realmente en el motor del crecimiento de dos dígitos, es fundamental prestar especial atención a tres requisitos. En primer lugar, es necesario pasar de una mentalidad gerencial a otra orientada a impulsar el desarrollo. Las instituciones no solo deben prevenir riesgos, sino también abrir el camino a la innovación, la competencia y la inversión. En segundo lugar, hay que pasar de políticas generalizadas a políticas focalizadas y prioritarias. Los recursos deben destinarse preferentemente a los sectores, las empresas, las localidades y los proyectos con mayor capacidad para generar un efecto multiplicador. Los avances no pueden lograrse dispersando los recursos. Por último, la calidad de la ejecución debe considerarse un componente esencial de la propia política”.
Es preciso eliminar cuanto antes cuatro cuellos de botella a nivel micro: las instituciones, los recursos, los mercados y la innovación. Las micropolíticas no deben aplicarse de forma indiscriminada ni concentrarse únicamente en un reducido número de empresas, sino beneficiar al conjunto del tejido empresarial y contribuir a consolidar un tejido empresarial sólido.
El doctor Pham Anh Tuan, subdirector del Instituto de Economía de Vietnam y del Mundo, afirmó: “En primer lugar, proponemos un conjunto de políticas destinadas a reforzar la capacidad del tejido empresarial. Es imprescindible contar con empresas pioneras, capaces de liderar y competir a escala mundial, que representen a la economía vietnamita en el mercado internacional. Las pequeñas y medianas empresas deben crecer hasta convertirse en grandes empresas, y estas, a su vez, evolucionar hasta desempeñar un papel de liderazgo. En segundo lugar, es necesario profundizar las reformas institucionales, movilizar mejor los recursos, desarrollar el mercado de capitales para las empresas, aplicar incentivos fiscales a la inversión, fortalecer las infraestructuras de datos y la infraestructura digital, así como mejorar la capacidad de asimilar conocimientos y de establecer vínculos con las empresas de inversión extranjera directa (IED), aprovechando su experiencia en ciencia, tecnología y gestión”.
En cuanto al marco institucional para la inteligencia artificial (IA), Vietnam está construyendo un marco jurídico transparente, al considerar esta tecnología un nuevo motor del crecimiento económico.
El doctor Ho Duc Thang, director del Instituto Nacional de Tecnología Digital y Transformación Digital, señaló: “El crecimiento de dos dígitos depende, en última instancia, de la productividad. Y, cuando se habla de productividad, ninguna tecnología supera a la inteligencia artificial. La infraestructura de IA es muy costosa. Por ello, el Estado la convierte en una infraestructura nacional, invierte en su desarrollo y posteriormente la pone a disposición de las empresas para su uso compartido. Una empresa que quiera aumentar la productividad laboral debe optimizar sus procesos, datos y recursos humanos”.
El Producto Interior Bruto (PIB) de Vietnam creció un 8,18 % durante el primer semestre de 2026, la tasa más elevada de los últimos dieciséis años. Solo una aplicación coordinada y coherente de las políticas macroeconómicas y microeconómicas permitirá crear un mayor número de grandes empresas con la fortaleza suficiente para integrarse plenamente en las cadenas globales de valor. Solo así podrá hacerse realidad el objetivo de crecimiento de dos dígitos de Vietnam para el período 2026-2030.
