(VOVWORLD) - En un contexto de creciente integración económica internacional y competencia feroz, construir y proteger la marca se ha convertido en una exigencia vital tanto para las empresas como para la nación. Las firmas vietnamitas necesitan marcas sólidas para competir y crecer, mientras que el país requiere una identidad nacional robusta que mejore su posicionamiento internacional y atraiga inversiones.
La marca se considera un activo de gran valor, que abarca desde elementos tangibles como el nombre, el logotipo, la imagen o el eslogan, hasta valores intangibles como la visión, los principios, la experiencia o el pensamiento que una empresa transmite a sus clientes. Cuanto más consolidada esté, mayor será su ventaja competitiva.
Al respecto, Huynh Van Phap, subdirector general de la empresa Thanh Thanh Cong–Bien Hoa, afirmó: “Existen tres tipos de marcas: la nacional, la empresarial y la de producto. Cada una es distinta. Se consideran el pasaporte de la empresa, que ya no es solo un eslogan, sino una exigencia. Es una condición indispensable para su existencia y desarrollo sostenible”.
El seminario sobre la protección de marcas en el cambiante mundo del comercio. (Foto: Ngoc Anh/VOV5) |
Actualmente, Vietnam cuenta con un número creciente de empresas creativas capaces de desarrollarse por sí mismas. Muchas de ellas ya poseen productos reconocidos como marca nacional, destacando por su papel pionero en la transición hacia una economía verde. En 2024, las principales marcas vietnamitas fueron Viettel, Vinamilk, VNPT, Vietcombank, BIDV y FPT. De ellas, Viettel lideró con un valor de marca estimado en 8.900 millones de dólares.
En un entorno global cada vez más competitivo, las empresas del país se enfrentan tanto a oportunidades como a desafíos, especialmente en torno al posicionamiento de su imagen comercial. De ahí cabe destacar la importancia del respaldo estatal. En este sentido, las autoridades deben diseñar políticas crediticias adecuadas, facilitar la expansión empresarial, apoyar la formación de recursos humanos y garantizar un mercado transparente.
En este sentido, Nguyen Thi Binh, presidenta del Consejo de Administración de la empresa de servicios Nguyen Binh, dijo lo siguiente: “Con el apoyo del Estado, todas las empresas vietnamitas pueden desarrollarse integralmente y proyectarse al mundo. El Estado debe actuar con firmeza frente a la falsificación de productos”.
El objetivo de construir una marca nacional es aumentar la competitividad del país y de sus empresas. Le Xuan Ba, exdirector del Instituto Central de Investigación Económica, evaluó: “Para construir una marca, lo primero es mejorar la calidad de productos y servicios, seguido de ofrecer precios competitivos. Estos son los dos factores fundamentales. Vietnam debe centrarse en desarrollar marcas en aquellos sectores donde posee ventajas, como los productos agrícolas, frutas, hortalizas, artesanías y tecnología”.
Construir una marca requiere planificación, calidad, promoción comercial y acompañamiento institucional. Su protección, en cambio, debe centrarse en los derechos de propiedad intelectual y en la lucha contra las infracciones. Es un proceso que exige perseverancia, innovación constante y compromiso.
De esta manera, To Hoai Nam, vicepresidente permanente y secretario general de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas de Vietnam, estimó: “En un contexto de inestabilidad económica global, proteger la marca no es solo responsabilidad de las empresas, sino también del país. La marca representa un valor acumulado, una ventaja competitiva sostenible y un activo invaluable. Por eso, tanto el Estado como las empresas deben invertir continuamente en su desarrollo y conservación”.
Según el informe de Brand Finance, consultora líder mundial en valoración de marcas con sede en Londres, en 2024 el valor de la marca nacional de Vietnam alcanzó los 507.000 millones de dólares, situándose en el puesto 32 entre 193 países. No obstante, la presencia internacional de productos y servicios vietnamitas con marca sigue siendo limitada. Por ello, construir y proteger una marca nacional sólida no solo constituye una estrategia imprescindible, sino una prioridad ineludible para reforzar la competitividad empresarial tanto en el mercado interno como en el exterior.