La fijación de metas concretas para cada provincia y ciudad introduce además un nuevo enfoque de gobernanza orientado a elevar la eficacia y reforzar la rendición de cuentas. Cada territorio deberá definir con claridad su función, sus ventajas competitivas y su potencial de desarrollo, lo que favorecerá una administración más activa y creativa.

Pham Nam Tien, miembro del Comité de Cultura y Sociedad de la Asamblea Nacional, señaló: “La asignación de objetivos de crecimiento a cada localidad por parte de la Asamblea Nacional permitirá a provincias y ciudades diseñar de manera proactiva escenarios de desarrollo acordes con sus fortalezas y ventajas comparativas. Se trata de una medida innovadora destinada a estimular la iniciativa y el sentido de responsabilidad, promover el desarrollo y, al mismo tiempo, impulsar la rendición de cuentas de las autoridades locales”.

Como uno de los motores económicos del país, Hanói se ha fijado el objetivo de alcanzar un crecimiento regional del 10 al 10,5% en 2026 y de entre el 10,5% y el 11% para el período 2026-2030. La capital trabaja ya en un nuevo modelo de crecimiento adaptado a esta meta.

El presidente del Comité Popular de Hanói, Vu Dai Thang, afirmó: “Mantenemos con firmeza el objetivo de alcanzar un crecimiento de dos dígitos, al considerarlo no solo una misión política, sino también un honor y una responsabilidad de la ciudad ante el Partido Comunista y los ciudadanos de la capital. La resolución se elaborará sobre la base de una asignación clara de responsabilidades entre sectores y localidades, para garantizar una supervisión, una inspección y una evaluación verdaderamente eficaces”.

Por su parte, Ciudad Ho Chi Minh se ha marcado también una meta de crecimiento del 10% tanto para 2026 como para el conjunto del período 2026-2030. Para ello, las autoridades municipales han puesto en marcha un plan centrado en tres grandes motores: la inversión, el consumo y las exportaciones.

La estrategia incluye además el impulso de nuevos factores de crecimiento, como la ciencia y la tecnología, la innovación y la transformación digital. El plan establece objetivos cuantificables mensuales y trimestrales, junto con una delimitación precisa de las responsabilidades de cada departamento.

El vicepresidente permanente del Comité Popular de Ciudad Ho Chi Minh, Nguyen Loc Ha, declaró: “Para alcanzar estos ambiciosos objetivos, el funcionariado debe renovar profundamente sus métodos de trabajo y traducirlos en resultados concretos y cuantificables. Este 2026 es un año de aceleración decisiva. La presión es considerable, pero constituye también una oportunidad histórica para reafirmar el papel de liderazgo de Ciudad Ho Chi Minh y avanzar hacia la meta de convertirla en una urbe con mayor calidad de vida para sus habitantes”.

La determinación de las autoridades municipales ya empieza a reflejarse en la práctica, especialmente a través del avance de los proyectos de infraestructura. Actualmente, Ciudad Ho Chi Minh desarrolla 77 proyectos de transporte, con una inversión total cercana a los 70.000 millones de dólares, la mayor destinada hasta ahora a infraestructuras en la ciudad. Las obras avanzan conforme al calendario previsto y contribuyen a sentar las bases de un desarrollo rápido y sostenible.

“Trabajamos día y noche, en ocasiones sin interrupción, incluso durante los días festivos, con el propósito de garantizar el avance de las obras conforme a los plazos establecidos. En determinadas etapas es necesario actuar con gran anticipación para concluir los trabajos antes de la llegada de la temporada de lluvias”, dijo un ciudadano.

“Hemos aprovechado el período festivo y las condiciones favorables del tráfico para transportar y verter grandes volúmenes de hormigón, contribuyendo así a cumplir con el calendario de ejecución de los proyectos”, señaló un trabajador.

En un contexto en el que los motores tradicionales de crecimiento comienzan a mostrar signos de agotamiento, la creación de un mecanismo de “competencia por el desarrollo” entre las distintas localidades podría convertirse en un nuevo impulso para la economía vietnamita.

Cuando las responsabilidades se cuantifican y los resultados se evalúan con transparencia, la presión puede transformarse en un motor de reforma. Las localidades no solo avanzarán con mayor rapidez, sino también de manera coordinada y complementaria, gracias a una cooperación más estrecha y eficaz. Así, el objetivo de alcanzar un crecimiento de dos dígitos dejaría de ser únicamente una aspiración política para convertirse en un resultado viable dentro de una economía moderna, integrada y articulada.