En un mundo cada vez más interconectado, Vietnam define la fuerza interna como la base fundamental para preservar la soberanía, los recursos externos como una palanca para generar nuevos impulsos y la diplomacia como el puente para canalizar esos recursos al servicio del desarrollo nacional, contribuyendo así a ampliar el espacio de crecimiento y elevar la posición del país.

Fuerzas combinadas para el avance del país

Tras 40 años de implementación de las políticas de Doi Moi (Renovación), Vietnam ha consolidado cada vez más sus cimientos socioeconómicos, al tiempo que ha elevado su prestigio en el ámbito internacional y ampliado su red de relaciones exteriores. Estas condiciones permiten al país aprovechar de forma más eficaz las oportunidades procedentes del exterior.

Al respecto, el exviceministro de Relaciones Exteriores Pham Quang Vinh señaló: “Tras 40 años de aplicación de las políticas de renovación, hemos alcanzado un nivel de desarrollo elevado. Nuestro país ha sido reconocido como una economía de alto nivel de desarrollo. Por otra parte, el aparato institucional y la economía de Vietnam se han fortalecido, la posición del país se ha elevado y nuestra diplomacia se ha vuelto más proactiva. Todo ello dota a Vietnam de una mayor capacidad para aprovechar las oportunidades del exterior”.

No obstante, los recursos externos solo se convierten en motores del desarrollo cuando la fuerza interna es lo suficientemente sólida como para absorberlos y transformarlos. En este sentido, la integración en la etapa actual ya no solo significa atraer capitales o expandir mercados, sino también buscar conocimientos, tecnología, talento y experiencia de gestión.

En relación con este criterio, durante la 33.ª Conferencia Diplomática, el secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, enfatizó: “Las oportunidades externas se transforman en recursos solo cuando el frente interno está preparado. La diplomacia no debe limitarse a captar capitales, sino que debe buscar conocimientos, talento y buenas prácticas, y traer al país la tecnología y la innovación adecuadas. Los resultados de la política exterior no se miden únicamente por el número de visitas, reuniones o documentos firmados, sino también por la consolidación de un entorno de paz, la protección de los intereses nacionales y el fortalecimiento de vínculos sólidos y sostenibles con los socios. También se evalúan por los compromisos cumplidos, los problemas resueltos, los recursos captados y la mejora de los servicios prestados a la ciudadanía y al empresariado”.

De esta manera, Vietnam busca consolidar las fortalezas de la nación mediante la mejora de la economía, la productividad, la capacidad científico-tecnológica, la innovación y la calidad del capital humano.

Transformar los recursos en proyectos y beneficios concretos

En especial, esta orientación reviste gran importancia en el ámbito de la ciencia, la tecnología y la innovación, donde la cooperación internacional puede acelerar el acceso de Vietnam a nuevos conocimientos y tecnologías.

Al respecto, el jefe adjunto de Cooperación de la Delegación de la Unión Europea en Vietnam, Gonzalo Serrano de la Rosa, señaló: “El hecho de que Vietnam priorice la inversión en investigación e innovación en su actual nivel de desarrollo es razonable. Recientemente, Vietnam aprobó una resolución que plantea destinar el 3 % del PIB a la investigación y la innovación. El pasado mes de mayo visitamos algunas empresas emergentes de Vietnam que colaboran con Europa y estamos elaborando un plan de cooperación con el Ministerio de Ciencia y Tecnología para reforzar el trabajo conjunto en este ámbito y maximizar el potencial de participación de Vietnam”.

Mantener la soberanía en la integración global implica disponer de la capacidad suficiente para seleccionar, absorber y aprovechar los mejores recursos del exterior. Cuanto más sólida sea la fuerza interna, más eficiente será la captación y el aprovechamiento de los factores externos. A su vez, unos recursos externos adecuadamente aprovechados enriquecen las capacidades nacionales.

Se trata de un proceso de retroalimentación mutua en el que la diplomacia ejerce una función articuladora, canalizando los recursos internacionales hacia los objetivos del desarrollo nacional. De este modo, los logros de la política exterior no se miden únicamente por las visitas oficiales o los documentos suscritos, sino también por las nuevas capacidades de la economía, las oportunidades para las empresas y los ciudadanos y el creciente prestigio de Vietnam en el escenario internacional.

Cuando la fuerza interna, los recursos externos y la diplomacia se potencian mutuamente, Vietnam transforma las oportunidades en recursos y capacidades, fortaleciendo su posición y generando un nuevo impulso para entrar con confianza en una nueva era.