Crisis de Nagorno-Karabaj corre el riesgo de caer en un estancamiento prolongado

(VOVWORLD) - La crisis en Nagorno-Karabaj, una tierra bajo soberanía de Azerbaiyán, pero en disputa con Armenia durante más de tres décadas, se encuentra en un punto muerto. Los esfuerzos por encontrar una solución política han fracasado y casi todos los habitantes de esta región están huyendo a Armenia.

Reconocido por la comunidad internacional como territorio perteneciente a la soberanía de Azerbaiyán, pero con una población de origen armenio en su mayoría, Nagorno-Karabaj ha sido durante más de 30 años un punto caliente en la región del Cáucaso Meridional. Tras el breve conflicto del pasado mes de septiembre esta región cayó en una nueva espiral de inestabilidad.

Riesgo de crisis humanitaria

A principios de los años 90 del siglo pasado, después de los trastornos geopolíticos en Europa en general y en la región del Cáucaso en particular, las fuerzas separatistas proarmenias en Nagorno-Karabaj declararon separar esta región de Azerbaiyán. La acción provocó que Azerbaiyán y Armenia se encontraran en un constante estado de conflicto, que culminó en la guerra de 2020.

El pasado mes de septiembre, el ejército azerbaiyano llevó a cabo una campaña de ataques relámpago y recuperó el control de Nagorno-Karabaj tras un día de combates (19 de septiembre).

Este conflicto crea grandes agitaciones en la región. En un anuncio publicado a principios de esta semana el gobierno armenio afirmó que más de 100 mil personas, que representan el 80% de la población de Nagorno-Karabaj (120 mil), abandonaron este territorio y huyeron a Armenia después que el gobierno separatista se rindiera al ejército azerbaiyano, el 20 de septiembre.

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Soldados azerbaiyanos patrullan en un puesto de control en la ciudad de Shusha, tras un conflicto con soldados armenios en la disputada región de Nagorno-Karabaj. (Foto: AFP/VNA)

Preocupada por la situación caótica en Nagorno-Karabaj, Naciones Unidas envió el 3 de octubre una delegación allí para inspeccionar la situación, por lo cual es la primera vez en más de tres décadas que la ONU está presente en esta zona en disputa.

Según las evaluaciones iniciales publicadas por la misión de las Naciones Unidas a principios de esta semana, la ciudad de Stepanakert, capital de Nagorno-Karabaj, así como otras zonas urbanas no resultaron muy dañadas por el conflicto repentino del 19 de septiembre, pero ésta casi se ha convertido en una "tierra muerta" porque la gente de aquí, la mayoría de los cuales es de origen armenio, se ha ido debido a preocupaciones por la seguridad y los conflictos étnicos. Marco Succi, líder del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), afirmó que todas las actividades en Nagorno-Karabaj están casi paralizadas:

“Desde el día que llegamos aquí la ciudad quedó completamente desierta. Los hospitales no funcionan, el personal administrativo y médico se ha ido, al igual que aquellos que  gestionan el agua. Incluso, el dueño de la morgue con el que trabajamos se fue. Sinceramente, esta escena parece irreal".

La paralización de las actividades socioeconómicas en Nagorno-Karabaj está aumentando el riesgo de una crisis humanitaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que muchos de los residentes que quedan en Nagorno-Karabaj se encuentran actualmente en una situación médica peligrosa debido a la falta de medicamentos para tratar enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares o el cáncer. Además, la calidad incontrolada del agua pronto puede provocar epidemias.

Negociaciones estancadas

En el contexto de la gravedad de la crisis humanitaria, los esfuerzos por encontrar una solución política para estabilizar la situación en Nagorno-Karabaj también están estancados. El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, anunció repentinamente el 4 de octubre la cancelación de las negociaciones con el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, en Granada (España), al margen de la Cumbre de la Comunidad Política Europea. Se trata de una reunión de cinco partes, organizada por el Consejo Europeo y Alemania y Francia como intermediarios, con el objetivo de encontrar una solución pacífica a largo plazo para Nagorno-Karabaj.

Para intentar salir del estancamiento, el canciller alemán, Olaf Scholz, mantuvo el 4 de octubre una llamada telefónica con el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev. Según el jefe del Gobierno alemán, hay que hacer todo lo posible para reanudar el diálogo, evitar la confrontación militar y, al mismo tiempo, promover el proceso de paz entre los dos países.

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El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev. (Foto: azernews.az)

Además del Consejo Europeo y de Francia y Alemania, otras naciones también se han manifestado queriendo promover la búsqueda de una solución política para Nagorno-Karabaj. El gobierno iraní propuso un mecanismo de diálogo 3+3, que incluye a 3 países del Cáucaso Sur: Armenia, Azerbaiyán, Georgia y 3 países vecinos: Turquía, Irán y Rusia.

En opinión de los observadores este mecanismo garantiza un equilibrio de intereses de los países de la región, pero también enfrenta algunas limitaciones sin la participación de potencias externas como la Unión Europea o Estados Unidos. Este factor podría prolongar la crisis en Nagorno-Karabaj, porque el Cáucaso Meridional se está convirtiendo cada vez más en una importante zona de competencia por la influencia entre las grandes potencias.

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JUAN D.

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