Esfuerzos del gobierno turco en recuperar estabilidad nacional

(VOVworld) – Después del fallido golpe de estado ocurrido el 15 de julio último, el gobierno turco ha concentrado recursos en la estabilización del país. Con el espíritu: "Ningún poder está por encima de la voluntad popular", el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan fue calificado de “astuto” por esa declaración al basarse en las fuerzas populares para reforzar su posición y reformar el gabinete a sabiendas que son tareas arduas en la actual etapa. 

Los acontecimientos ocurridos en Ankara, capital turca y en la ciudad de Estambul fueron trasmitidos continuamente en los medios de comunicación internacionales, lo que sacudió a todo el mundo. Se trata de los incidentes relacionados con el fallido golpe de estado que comenzaron en el famoso puente Bosphorus sitiado por tanques en Estambul. En ese momento, en la capital turca, soldados militares con helicópteros participantes en la asonada atacaron una serie de agencias de prensa, sedes de la policía y del Parlamento, así como el Palacio Presidencial. Sin embargo, el gobierno de Ankara frustró con prontitud esa conspiración aunque dejó un saldo de 300 muertos y más de dos mil heridos, provocando a la económica nacional una pérdida de hasta 100 mil millones de dólares.

Reforma categórica del aparato estatal

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El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan (Foto: Reuters)


Después de reventar el golpe de estado, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan declaró el estado de emergencia durante tres meses, pero se comprometió a respetar la democracia, los derechos fundamentales y la libertad de la población. Por otra parte, realizó una operación de mayor calibre para reestructurar el aparato estatal. Hasta la fecha, más de 7 mil 500 personas están arrestadas, de las cuales 103 eran oficiales, más de 2 mil 800 soldados y cerca de 2 mil 800 jueces, sin contar 8 mil policías despedidos. Afirmó también la posibilidad de aplicar la pena de muerte a los “traidores”.  

No obstante, la acción del gobierno de Ankara preocupó a sus aliados del Occidente, los cuales habían apoyado a Erdogan en la asonada militar. Estados Unidos y la Unión Europea advirtieron contundentemente al presidente turco en cuanto a la purga realizada por su administración contra la oposición después de dicho incidente. Sin embargo, Erdogan  insistió en que la democracia no es negociable, considerándola como requisito previo para garantizar la paz en el territorio. Como esfuerzo para tranquilizar a la población, el viceprimer ministro de Turquía, Numan Kurtulmus afirmó en la televisión que el gobierno no decretará el toque de queda ni perjudicará los derechos civiles, además de respetar los mecanismos de la libre economía de mercado.

Consecuencias posteriores al golpe de estado

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El imán Fethullah Gülen acusa al gobierno turco de conspirar el golpe de estado


Hasta la fecha, se cuestiona todavía quien está detrás del golpe de estado. La administración de Ankara lo atribuyó al imán Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos. En respuesta, este ex partidario al presidente turco, de 77 años de edad, rechazó esa acusación y le recriminó la misma conspiración con el propósito de reforzamiento de su poder. Según el ahora enemigo jurado de Erdogan, gracias a la asonada militar, el jefe de Estado turco invirtió su posición, convirtiéndose de un dirigente criticado en el ganador con el apoyo amplio de las masas.

Mientras la autoría de dicho incidente es todavía desconocida, hasta la fecha no se ha podido recuperar la estabilidad en Turquía. Algunas opiniones evalúan que los últimos acontecimientos son los primeros pasos de una nueva etapa de inestabilidad duradera en un país descrito como “relativamente estable” en la región.

Por otro lado, el fallido golpe de estado ha dejado al presidente turco grandes retos, especialmente en la revisión de las políticas de gobernanza nacional para proteger su gobierno, pues es claro que en lo adelante enfrentará la impugnación enérgica del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Además, si Erdogan insiste en recuperar la pena de muerte y continuar su operación de purga, las relaciones entre Ankara y el Occidente se deteriorarán. En ese sentido, el presidente turco tendrá que combatir con las acusaciones de abuso de poder, lo que perjudicará la incorporación nacional a la Unión Europea.

¿Después de la asonada militar, los turcos estarán más unidos o separados? La pregunta será contestada por los propios líderes de ese país. Ellos deberán considerar las consecuencias del frustrado golpe de estado para sacar lecciones prácticas. De momento, la comunidad internacional espera que Erdogan pueda aprovechar la oportunidad para cicatrizar las heridas de la división política, contribuyendo a consolidar la unidad nacional y elevar el papel de Turquía en la zona.
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Mario Muñoz Mendoza

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