En apenas unos días, los estudiantes de todo el país comenzarán el año escolar 2026-2027. En las aldeas remotas y zonas fronterizas, el nuevo curso arrancará en escuelas recién construidas, más amplias y mejor equipadas.
En los últimos años, las políticas educativas para las minorías étnicas en zonas montañosas se han ampliado, desde el apoyo a los estudiantes hasta la mejora de las instalaciones y el desarrollo de internados y seminternados. En las comunas fronterizas, la inversión en infraestructura educativa busca crear un entorno de aprendizaje más estable y adaptado a las condiciones locales. Para los niños de estas zonas, unas instalaciones adecuadas no solo mejoran las condiciones de estudio, sino que también amplían las oportunidades de aprendizaje práctico y desarrollo integral.
“En mi clase, cada alumno tiene su propio pupitre y también hay un televisor. En mi habitación tengo una mesa y sillas para estudiar, además de un armario individual para guardar la ropa y los zapatos. Me gusta mucho”, explicó una estudiante interna.
“La nueva escuela es preciosa; incluso cuenta con piscina y campo de fútbol. Me siento muy tranquila al enviar a mi hijo aquí, porque dispone de residencias estudiantiles con todas las comodidades necesarias y profesores que están pendientes de él”, comentó la madre de un estudiante interno”.
La mejora de las condiciones de aprendizaje sienta una base sólida para ampliar las oportunidades educativas y el futuro de los estudiantes. Al respecto, el profesor asociado y doctor Bui Hoai Son, miembro del Comité de Cultura y Asuntos Sociales de la Asamblea Nacional, señaló: “La construcción de escuelas primarias y secundarias integradas en las zonas fronterizas es una política sumamente humanitaria. Para los niños habitados en las zonas montañosas, la distancia geográfica, las dificultades de transporte, las limitaciones económicas de las familias y la falta de instalaciones educativas siguen siendo obstáculos reales para ejercer su derecho a la educación. Contar con escuelas adecuadas, cercanas y seguras les permitirá acceder a la educación en condiciones más equitativas y favorecerá su desarrollo integral en conocimientos, habilidades y valores. Más importante aún, invertir en las escuelas de las zonas fronterizas significa invertir en las personas y en el futuro de estas regiones, y constituye también una vía sostenible para fortalecer la confianza de la población en las políticas del Partido y del Estado”.
Con la política de construcción de internados de diferentes niveles en las zonas fronterizas, la educación se concibe desde una perspectiva a largo plazo: mejorar la calidad de los recursos humanos, sentar las bases para el desarrollo socioeconómico y elevar las condiciones de vida de la población en estas zonas estratégicas.
El Buró Político ha aprobado la inversión para construir escuelas en 248 comunas fronterizas. En una primera fase, se construirán 100 centros educativos, que posteriormente se ampliarán. Esta política no solo responde a las necesidades inmediatas de infraestructura, sino que también busca crear un sistema educativo adaptado a las condiciones específicas de cada localidad.
Durante la ceremonia de inauguración del internado de primaria y secundaria Si Pa Phin, en la provincia de Dien Bien, en enero de 2026, el secretario general del Partido Comunista y presidente de la República, To Lam, destacó: “En las zonas fronterizas y remotas, la educación no solo permite elevar el nivel educativo de la población y formar recursos humanos, sino que también constituye una solución fundamental y a largo plazo para salvaguardar la soberanía nacional desde sus raíces: las personas, las comunidades arraigadas en el territorio, los pueblos y las fronteras. La política de invertir en un sistema de internados de todos los niveles en las comunas fronterizas es una decisión acertada, con profundas implicaciones políticas, sociales y humanitarias”.
Garantizar la educación en las zonas montañosas y fronterizas es una expresión concreta del compromiso de asegurar el derecho de los niños a la educación, reducir las brechas educativas entre las regiones y formar los recursos humanos necesarios para el desarrollo a largo plazo de las localidades. Desde las políticas del Partido y la inversión del Estado hasta las escuelas construidas sobre el terreno, el objetivo último es mejorar la calidad educativa y favorecer el desarrollo integral de cada estudiante. Un entorno de aprendizaje adecuado sentará las bases para que los alumnos continúen sus estudios, se formen y, en el futuro, contribuyan al desarrollo de sus comunidades y de su tierra natal.
