El pasado 10 de septiembre, las fuerzas hutíes tomaron el control de la ciudad portuaria de Mokha, en la costa occidental de Yemen, tras varios días de intensos combates con fuerzas leales al Gobierno. La ofensiva amplía su área de control a lo largo del mar Rojo y acerca a los hutíes al estrecho de Bab al-Mandab, una de las principales rutas marítimas del mundo.
Un duro golpe para Arabia Saudí
El avance de las fuerzas hutíes plantea nuevos desafíos de seguridad para la región, especialmente para Arabia Saudí. Durante años, Riad, aliado del Gobierno yemení reconocido internacionalmente, ha llevado a cabo numerosas operaciones militares contra los hutíes sin lograr resultados decisivos. Los últimos acontecimientos evidencian que el riesgo ya trasciende las fronteras de Yemen.
En paralelo, los hutíes también han lanzado ataques contra objetivos en territorio saudí, incluidas instalaciones militares, infraestructuras energéticas y ciudades del sur del país. El 11 de septiembre, Arabia Saudí anunció el cierre temporal del estratégico oleoducto Este-Oeste, con capacidad para transportar entre 4 y 5 millones de barriles diarios, cerca del 5 % del suministro mundial de petróleo. Este oleoducto constituye una vía vital para las exportaciones saudíes desde el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Samina Sultan, economista sénior especializada en política económica y comercial europea del Instituto de la Economía Alemana (IW), señaló: “Los ataques de los hutíes están ejerciendo una presión adicional sobre Arabia Saudí. Hasta ahora, este país podía evitar, en cierta medida, el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán, utilizando el estrecho de Bab al-Mandab. Sin embargo, los ataques de los hutíes han bloqueado esta vía o la han situado en una situación de mayor tensión. Está claro que esto supone un golpe muy serio para Arabia Saudí”.
Ante esta situación, Riad dispone de pocas alternativas. La escalada militar ha demostrado ser poco eficaz, mientras que una intervención directa de Estados Unidos parece poco probable, dado que Washington ya tiene importantes recursos comprometidos en el conflicto con Irán. En este contexto, el diálogo se perfila como una de las posibles vías de salida, aunque iniciar conversaciones directas sigue siendo difícil.
Riesgos para el comercio mundial
Más preocupante aún es el intento de los hutíes de reforzar su control sobre el estrecho de Bab al-Mandab, una ruta marítima vital situada en el extremo sur del mar Rojo. El grupo ha tomado recientemente varias islas estratégicas, entre ellas Perim y los archipiélagos de Hanish Mayor y Hanish Menor, desde donde podría amenazar el tráfico marítimo. Si los hutíes lograran cerrar Bab al-Mandab mientras Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, Teherán y sus aliados ejercerían un control efectivo sobre dos de los principales puntos de tránsito energético del mundo. Este escenario podría poner en riesgo alrededor del 7 % del suministro mundial de petróleo y el 12 % del comercio global, especialmente entre Asia y Europa.
Según los observadores, los hutíes, aliados de Irán, están pasando de ser una “variable” a convertirse en un factor capaz de alterar el equilibrio regional.
Farea Al-Muslimi, investigador del Programa de Oriente Medio y Norte de África de Chatham House, señaló: “Cuando los hutíes aparecieron en el estrecho de Bab al-Mandab y en el mar Rojo en noviembre de 2023, tras los acontecimientos del 7 de octubre en Israel, sacudieron el comercio internacional pese a contar con recursos limitados. Además de provocar un fuerte aumento de las primas de seguros, llevaron a la Unión Europea a desplegar la operación ‘Aspides’ para proteger sus buques. Este estrecho ya tenía una importancia estratégica, pero ahora su relevancia se ha multiplicado, especialmente porque el estrecho de Ormuz sigue siendo bloqueado por Irán”.
La cuestión que se plantea ahora es si las palancas estratégicas de los hutíes, junto con la postura de Irán, pueden provocar un punto de inflexión en el conflicto entre Washington y Teherán. Según los observadores, Estados Unidos afronta una difícil disyuntiva: intervenir y destinar recursos a un segundo frente o buscar un entendimiento con Irán y los hutíes. Por ahora, la vía diplomática parece ser la opción más inmediata.
El pasado 14 de septiembre, el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, afirmó que Washington mantiene conversaciones directas con los hutíes para contener la situación y proteger los intereses de Estados Unidos y de sus principales aliados regionales, entre ellos Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
