La nueva Estrategia de Defensa de Estados Unidos: giro hacia un nuevo orden

(VOVWORLD) - El Pentágono anunció el 24 de enero la Estrategia de Defensa Nacional 2026, el segundo gran documento estratégico publicado por la administración del presidente Donald Trump en menos de dos meses. El texto refleja un reajuste profundo del enfoque de seguridad de Estados Unidos, que prioriza la defensa de los intereses nacionales, con especial atención al hemisferio occidental y la reconfiguración del orden internacional.

Se trata de la primera actualización de la estrategia de defensa estadounidense desde 2022 y supone, además, la adopción oficial del término “Departamento de Guerra” en sustitución de “Departamento de Defensa”, un cambio de alto valor simbólico que evidencia una transformación sustancial de la doctrina de seguridad de Washington.

Hacia un nuevo orden

Publicada poco más de un mes después de la Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2025, la nueva edición sitúa la protección del territorio nacional como prioridad absoluta. El control fronterizo, la lucha contra la inmigración ilegal y el combate al narcotráfico figuran como desafíos de seguridad urgentes. En este contexto, el Pentágono prevé desplegar el sistema de defensa antimisiles “Cúpula Dorada”, junto con tecnologías antidrones destinadas a proteger el espacio aéreo estadounidense.

La estrategia redefine también el eje de atención de Estados Unidos, que pasa de los conflictos lejanos al hemisferio occidental. El documento reactualiza la Doctrina Monroe y afirma que Washington está dispuesto a actuar de forma unilateral ante amenazas en la región, en particular contra los denominados “terroristas del narcotráfico”. Groenlandia, el Canal de Panamá y el Golfo de México son calificados como intereses vitales, frente a los cuales no se tolerará ninguna injerencia externa.

En este nuevo planteamiento, China deja de ocupar el primer lugar en la jerarquía de prioridades de seguridad y pasa a una segunda posición, aunque continúa siendo considerada el principal competidor estratégico de Estados Unidos. Washington propone un enfoque más pragmático en el Indo-Pacífico con el fin de evitar errores de cálculo y preservar la disuasión.

De acuerdo con diversos analistas, estos ajustes estratégicos indican que Estados Unidos está construyendo activamente un nuevo enfoque ante un orden mundial que considera ya inadecuado. En este sentido, el profesor de Historia y Comunicación Nolan Higdon, de la Universidad de Santa Cruz, en California (Estados Unidos), afirmó: “Si se observa el conjunto de acontecimientos, en particular las declaraciones y acciones del presidente Donald Trump durante el último año, puede apreciarse que Estados Unidos parece estar escribiendo el epílogo del orden mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial. La cuestión ahora es qué vendrá después. Es posible que la comunidad internacional se encamine hacia una etapa en la que el mundo quede dividido en esferas de influencia compartidas entre Europa, Estados Unidos, Rusia y China”.

La Estrategia de Defensa Nacional 2026 concede un papel central a la industria militar. En consecuencia, Estados Unidos impulsará una “movilización industrial” orientada a la repatriación de cadenas de producción, la incorporación de inteligencia artificial y la reducción de obstáculos administrativos, al tiempo que aprovechará las capacidades productivas de sus aliados para garantizar una superioridad militar sostenida.

¿Qué opciones tienen los aliados?

El documento reafirma que Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, aplicará con firmeza la agenda de “Estados Unidos primero”, con independencia de sus efectos sobre los aliados. En este marco, Washington exige a sus socios elevar el gasto en defensa hasta el 5 % del PIB a cambio de un apoyo limitado. La administración norteamericana sostiene que los países europeos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) disponen de capacidad económica suficiente para asumir por sí mismos la defensa convencional y el respaldo a Ucrania.

Esta postura, unida a las recientes y profundas divergencias entre Estados Unidos y sus aliados en torno a la intención estadounidense de anexionarse Groenlandia, territorio de Dinamarca, plantea serios desafíos para la cohesión de la alianza atlántica, especialmente para sus miembros europeos. En este contexto, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, reconoció: “Para Europa, si quiere actuar por su cuenta y para quienes lo están exigiendo, olvídense de un aumento del gasto en defensa del 5 %. La cifra tendría que situarse en el 10 %. Europa también tendría que construir su propia capacidad nuclear, lo que costaría miles de millones de euros. Incluso en ese escenario, Europa perdería la garantía última de su libertad, que es el ‘paraguas nuclear’ de Estados Unidos”.

Ante este panorama, la OTAN intenta acelerar el incremento del gasto militar y, al mismo tiempo, preservar el compromiso de seguridad de Estados Unidos, pese a las incomodidades derivadas del cambio de rumbo de su política. Para otros aliados de Washington, la Estrategia de Defensa Nacional 2026 también implica ajustes relevantes. En Asia, Corea del Sur deberá asumir un mayor grado de autosuficiencia defensiva, en un contexto de crecientes fricciones comerciales con Estados Unidos, reflejadas en el aumento de los aranceles estadounidenses a productos surcoreanos del 15 % al 25 % a partir del 26 de enero, apenas dos días después del anuncio de la nueva estrategia.

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