Bajo el lema “Recuperar la confianza y gestionar la transformación: una ONU que funcione para todos”, el acontecimiento que reúne a numerosos jefes de Estado y de Gobierno, busca demostrar que el multilateralismo aún puede ofrecer resultados concretos mediante un diálogo efectivo.
Cambiar para preservar el multilateralismo
La paz y la seguridad internacionales siguen siendo una prioridad en esta magna cita, en un contexto marcado por el agravamiento de los conflictos en Ucrania, Oriente Medio y otras regiones. Esta situación pone a prueba la capacidad de las instituciones internacionales, especialmente de la ONU, para preservar el orden internacional y promover soluciones a los conflictos.
Según los analistas, los esfuerzos por recuperar esa confianza se ven obstaculizados por las divisiones dentro de la propia ONU, especialmente entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, que disponen de derecho de veto.
Antes de la AGNU-81, el secretario general de la ONU, António Guterres, reconoció que el mundo atraviesa profundas divisiones geopolíticas y que el Consejo de Seguridad se encuentra paralizado. Por ello, sostuvo que la organización debe adaptarse a la actual realidad internacional. El jefe de la ONU afirmó: “En una era marcada por una profunda incertidumbre y un equilibrio de poder en constante transformación, debemos renovar nuestras estructuras, pero eso nunca significa abandonar nuestros principios. Al contrario, exige aplicarlos con una determinación aún mayor”.
Con el objetivo de fortalecer el multilateralismo, la Unión Europea (UE), Canadá y Kenia copatrocinaron el 21 de septiembre la Cumbre de la Asociación por el Multilateralismo, el Derecho Internacional, la Paz y la Prosperidad (P4M). Los participantes acordaron impulsar una iniciativa de asociación en favor del multilateralismo, con la participación de países de distintos continentes.
Otro de los aspectos destacados de la AGNU-81 es la presencia del presidente iraní, Masoud Pezeshkian. Se trata del funcionario iraní de más alto nivel que visita Estados Unidos desde el estallido, a finales de febrero de este año, del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. Aunque no se ha anunciado un posible diálogo directo entre altos funcionarios de ambos países, analistas consideran que la presencia de Pezeshkian, firme defensor de las vías diplomáticas, podría abrir espacios de diálogo entre las partes.
Gobernanza tecnológica y desarrollo sostenible
Además de la paz y la seguridad globales, la gobernanza tecnológica mundial, especialmente en materia de inteligencia artificial (IA), la aceleración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la lucha contra el cambio climático, la preparación frente a futuras pandemias y el cumplimiento de los compromisos de desarme nuclear figuran entre las principales prioridades de la Semana de Alto Nivel.
Estas advertencias coinciden con los llamamientos de la ONU a establecer salvaguardias jurídicas y éticas que permitan a la humanidad mantener el control sobre la IA. Sin embargo, alcanzar este objetivo exige superar las profundas diferencias entre los Estados miembros, especialmente las derivadas de la competencia geopolítica. Guterres advirtió: “Se trata de una cuestión de alcance mundial. La IA no tiene fronteras. Hay países que poseen capacidades muy avanzadas y, precisamente en ellos, los riesgos también son mayores. Sin embargo, si prevalece una mentalidad competitiva, corremos el riesgo de entrar en una carrera hacia el abismo en materia de seguridad, en la que cada parte trate de superar a la otra”.
Los ODS constituyen otra de las grandes prioridades en el cónclave. Al mundo solo le quedan cuatro años para alcanzar los 17 objetivos de la Agenda 2030, mientras los últimos informes de la organización muestran que los avances en algunos de ellos se están ralentizando. Por ello, los ODS deben recuperar un lugar central en los compromisos de acción de los países, especialmente porque ya han contribuido a mejorar las condiciones de vida de miles de millones de personas.
El presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Khalilur Rahman, señaló: “Después de más de una década, esa visión se ha traducido en avances concretos: cerca de 1.000 millones de personas han obtenido acceso a agua potable y 1.200 millones, a servicios de saneamiento gestionados de forma segura. Hoy, el 90 % de la población mundial tiene acceso a la electricidad, un tercio de la cual procede de fuentes renovables”.
En efecto, además de abordar los desafíos políticos y de desarrollo, la AGNU-81 marca el inicio de una importante transformación institucional. La Asamblea General debatirá la reforma de las Naciones Unidas y pondrá en marcha el proceso de selección del próximo secretario general, en un contexto en el que cobra fuerza la posibilidad de que, por primera vez, una mujer asuma este cargo al frente de la organización.
