La Asamblea Nacional de Vietnam aprobó oficialmente una decisión estratégica: la unificación e implementación del Programa Nacional de Objetivos para el Desarrollo Cultural, Social, Rural, de las Minorías Étnicas y de las Zonas Montañosas para el período 2026-2035, con un presupuesto superior a los 808 billones de dong (casi 32.000 millones de dólares), que prioriza las regiones con mayores dificultades. Más que un ajuste presupuestario de gran envergadura, la medida refleja una visión de gobernanza moderna orientada a optimizar los recursos y garantizar que nadie se quede atrás.

El nuevo proyecto integra cuatro programas nacionales orientados al desarrollo cultural; la modernización y mejora de la educación; el desarrollo rural, la reducción sostenible de la pobreza y la atención a las minorías étnicas; y la salud, la población y el desarrollo.

Unificación para multiplicar la eficiencia

Esta iniciativa busca eliminar la duplicación de políticas y evitar la dispersión presupuestaria, sin reducir los derechos de ningún grupo beneficiario ni interrumpir las obras en marcha.

Desde la fase de elaboración de la propuesta presentada ante el Parlamento, el Gobierno estableció la gestión integrada como pilar central. Al referirse a esta determinación, el primer ministro Le Minh Hung señaló: “Es indispensable contar con una coordinación general de los cuatro programas para generar un impulso conjunto al desarrollo, especialmente en las zonas con mayores dificultades, las áreas rurales y montañosas y las comunidades étnicas. Es necesario asignar y utilizar los recursos de manera precisa, focalizada y eficiente, evitando duplicaciones y dispersiones. Debemos evitar cualquier desperdicio o irregularidad, con la firme determinación de desembolsar el 100 % del presupuesto asignado por el Gobierno para 2026”.

Las metas fijadas para 2030 son elevar el ingreso promedio de la población rural hasta situarlo entre 2,5 y 3 veces por encima del nivel de 2020; lograr que el ingreso de las minorías étnicas alcance la mitad del promedio nacional; y reducir la tasa de pobreza multidimensional en las zonas montañosas y de minorías étnicas por debajo del 10 %.

Asimismo, se prevé que el 100 % de los ciudadanos cuente con un expediente médico electrónico y que la tasa de desnutrición crónica entre los menores de 5 años disminuya por debajo del 15 %. Estos objetivos confirman que el modelo de desarrollo de Vietnam coloca decididamente al ser humano en el centro.

Visión estratégica en educación y cultura

Más allá de la tradicional erradicación de la pobreza, el programa plantea una perspectiva a largo plazo enfocada en fortalecer el capital humano y el potencial cultural, pilares fundamentales para que Vietnam dé el salto hacia la condición de país desarrollado.

En el ámbito educativo, se avanzará de manera gradual hacia la adopción del inglés como segundo idioma en las escuelas. Para 2035, se prevé que 60 institutos de formación técnica alcancen los estándares del grupo ASEAN-4 (es decir, las cuatro principales economías de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático); seis se aproximen a los niveles del G20; al menos 12 universidades se sitúen entre las 200 mejores de Asia; y dos figuren entre las 100 mejores del mundo en especialidades estratégicas.

En el plano cultural, el programa prioriza enriquecer la vida espiritual de la población, garantizar el acceso a las manifestaciones artísticas, preservar el patrimonio y fomentar la industria cultural. Para 2030, se prevé que este sector aporte el 7 % del Producto Interior Bruto, al tiempo que se restaurará el 100 % de los sitios del patrimonio nacional especial, preservando la identidad cultural en la era digital.

Tras el respaldo parlamentario, el éxito de la medida dependerá de la capacidad de llevar las políticas a la práctica. Sobre esta responsabilidad, el ministro de Finanzas, Ngo Van Tuan, precisó: “El valor de la unificación de los programas no reside en contar con una denominación común, sino en lograr políticas más coordinadas, que los recursos lleguen con mayor celeridad a sus destinatarios, que las autoridades locales dispongan de mayor autonomía, que se reduzcan los trámites administrativos, que se definan con claridad las responsabilidades y que, en definitiva, la ciudadanía perciba mayores beneficios. Tras la aprobación parlamentaria, el Gobierno perfeccionará las disposiciones operativas para garantizar una ejecución coordinada, sin lagunas normativas ni menoscabo de las garantías de la población, y asumirá plena responsabilidad ante la Asamblea Nacional por la eficacia en el uso de los fondos”.

La unificación aprobada por el Parlamento vietnamita transforma la gestión de la protección social, sustituyendo la dispersión de esfuerzos por una inversión concentrada y estratégica. Al situar la educación, la salud y la cultura como pilares de la expansión económica, Vietnam avanza decididamente hacia un modelo de desarrollo inclusivo, en el que se reducen de forma efectiva las brechas territoriales y étnicas.