Seguridad- gama gris en Afganistán

(VOVworld) - A finales de la semana pasada, Kabul, capital de Afganistán, y  3 provincias adyacentes Paktia, Logar y Nangarhar en el Este se estremecieron por una serie de atentados con bombas perpetrados por las fuerzas talibanes, los cuales dejaron un saldo de decenas de bajas. Se considera que ha sido una de las mas potentes oleadas de ataques combinados contra Kabul desde que comenzó hace 10 años el despliegue de las tropas estadounidenses en esta nación surasiática. Aunque el gobierno afgano recuperó un día después el control de la situación, el hecho evidencia el poderío ofensiva de los insurgentes talibanes y augura el aumento de la inestabilidad en este país islámico.


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El Talibán se responsabiliza de los últimos atentados coordinados
en Afganistán



Los atentados continuos ocurrieron tras la declaración del Talibán sobre el inicio de la operación ofensiva primaveral. 7 lugares en el centro de Kabul que fueron objetivos escogidos por los insurgentes son sedes diplomáticas extranjeras, entre ellas las embajadas de EEUU, Reino Unido, Alemania y de Japón, la Oficina de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y el edificio del Parlamento afgano. Según analistas, estos ataques no son sorprendentes para los afganos, pero su magnitud y su nivel de coordinación les impactaron. Justificando este hecho, el vocero del Talibán, Zabihullah Mujahid indicó que los atentados constituyen una fuerte respuesta a la quema del Corán por soldados aliados y la masacre de civiles afganos, perpetrada después por efectivo estadounidense. Sin embargo, estos actos violentos chocan con la protesta categórica del Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, quien reclamó mayores esfuerzos para luchar contra el terrorismo y apoyar al gobierno afgano a favor de la seguridad. La autoridad encargada de Asuntos Exteriores y Seguridad de la Unión Europea (UE), Catherine Aston, denunció también esta escalada de violencia de parte del Talibán, este 15 de abril.

Dichos ataques aumentan la preocupación por el deterioro de la estabilidad en Afganistán, pese a que el general Carsten Jacobson, vocero de las Fuerzas de asistencia de la OTAN para la Seguridad allí trató de tranquilizar a la opinión pública anunciando que los ataques no se dirigían sólo a azotar los blancos atacados o conseguir avances en el campo militar, sino además a ostentar la reputación del Talibán, puesto que según los analistas, los atentados paralizaron numerosas actividades en el centro administrativo de Kabul. Además, se dirigían a los sitios más protegidos en la capital. En realidad, según el vocero Zabihullah Mujahid, los atentados fueron planeados y preparados desde hacía varios meses. Por eso la opinión pública mundial, al igual que autoridades afganas cuestionan la capacidad de inteligencia del Cuerpo de seguridad afgano. El presidente Hamid Karzai,  también lo reconoció pero no sólo de las fuerzas de seguridad locales sino igualmente de la coalición atlántica. También propuso abrir una investigación seria sobre el caso. Mientras la diputada Shukria Barakzai anunció que duda de la capacidad de las fuerzas de seguridad de Afganistán en el enfrentamiento a los insurgentes sin el apoyo de las tropas extranjeras. Por su parte, el pueblo afgano perdió su confianza cuando los elementos talibanes demuestran otra vez su capacidad ofensiva en el mismo centro de Kabul.

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El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon condena fuertemente
los ataques perpetrados por las fuerzas insurgentes en Afganistán



Analistas políticos estimaron que este nuevo incidente no sólo afecta la situación de Afganistán, sino que además perjudica la popularidad del presidente norteamericano Barack Obama al acercarse las elecciones presidenciales. El hecho pone de manifiesto la deficiencia del Ejército afgano pese a enormes recursos vertidos por EEUU y la OTAN en su capacitación. Los analistas también pronostican que la situación de seguridad en Afganistán se hará cada vez más compleja tras anuncios del Talibán sobre similares atentados en el futuro. En este contexto, el gobierno afgano no puede esperar una ayuda duradera de las fuerzas aliadas encabezadas por EEUU en su país, mientras según aseguró el 16 de abril un funcionario norteamericano, estas no cambiarán su plan de retiro y traspaso de responsabilidad al Cuerpo de seguridad afgano, previsto para 2014. Parece que esta es la opción inevitable de Obama para poner fin a la guerra que durante más de una década costó tanto vidas y dinero a EEUU.

Con lo que está sucediendo, el Gobierno de Hamid Karzai enfrenta cada día más dificultades para garantizar la seguridad para su pueblo, y la estabilidad en esta nación islámica aún resulta una utopía./.
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