Últimas tensiones en palestra política de Ucrania

(VOVworld) – Después de las elecciones de la oposición en el este de Ucrania, la situación de este país sigue siendo crítica. Una serie de acciones tomadas por el Gobierno de Kiev como enviar fuerzas armadas a las áreas orientales, suprimir mecanismos especiales y congelar el financiamiento para las zonas separatistas han llevado a Ucrania al borde de una guerra civil a largo plazo.

Después del golpe de estado en febrero último, nacieron en Ucrania dos autoproclamados Estados Donetsk y Lugansk, agravando la escalada de la crisis. Dos meses después, el Gobierno de Kiev promovió una operación militar contra los separatistas. Además, el Parlamento ucraniano aprobó la ley sobre el estatus especial de Donbass, incluidas las áreas de Donetsk y Lugansk el 16 de septiembre luego del cese el fuego alcanzado el 5 del mismo mes, conocido como acuerdo Minsk entre Kiev y los partidarios a la independencia de la región oriental del país. Según dicha ley, se autoriza a la zona Donbass el uso del ruso, entre otros idiomas y se planea celebrar las elecciones locales el 7 de diciembre. Define también que los comicios locales se deben llevar a cabo conforme a la ley ucraniana en dichas áreas en diciembre. Sin embargo, las autoproclamadas Repúblicas celebraron sus propias elecciones locales el 2 de noviembre, hecho rechazado categóricamente por la administración de Kiev, considerándolo como “acto inconstitucional”. Por su parte, Estados Unidos, la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no reconocieron los resultados electorales de los separatistas en el este de Ucrania.

Acusación recíproca

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El ejército del Gobierno de Kiev refuerza sus tropas en el este del país


Con los resultados del 2 de  noviembre, el presidente ucraniano, Petro Poroshenko acusó a la oposición de haber violado el acuerdo Minsk y declaró suprimir mecanismos especiales para las áreas orientales del país. En otra acción calificada de “echar leña al fuego”, Peroshenko ordenó a comandantes del ejército a enviar más tropas a las ciudades del este para hacer frente a los ataques potenciales de las fuerzas separatistas. Con anterioridad, la administración de Kiev informó la congelación temporal del financiamiento para las áreas que apoyan la independencia de Donetsk y Lugansk. De momento, las zonas ocupadas por los separatistas necesitan la financiación del presupuesto estatal.

Entretanto, líderes de estos movimientos acusaron al Gobierno ucraniano de infringir descaradamente el acuerdo de paz con la anulación de la ley sobre el estatus especial de Donbass argumentando que es obligación de Kiev aprobar las propuestas jurídicas tratadas con antelación, entre ellas, las de amnistía para los participantes en las actividades bélicas en el sureste del país. De esta manera, considera la acción de Kiev como la cancelación del acuerdo Minsk. Además, la administración de Donetsk y Lugansk opinaron que el presidente Poroshenko retiró algunos artículos del pacto y afirmaron no actuar según la demanda del Gobierno central.

Riesgo de hundimiento profundo en la crisis

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El líder de la autoproclamada República de Donetsk en su investidura,
Alexander Zakharchenko


La proclamación determinada de las autoproclamadas Repúblicas del este ucraniano desafiando el rechazo del Gobierno de Kiev hunde el país en el caos. Además, las diferencias en la solución de la crisis entre los partidos ganadores de las últimas elecciones legislativas el 26 de octubre obstaculizan el restablecimiento de la paz en la parte oriental de Ucrania. Mientras el presidente Petro Poroshenko aboga por aplicar medidas diplomáticas, el primer ministro Arseny Yatsenyuk apoya las militares para recuperar la soberanía nacional e integridad territorial del país. Además, el reconocimiento ruso a los comicios locales de los separatistas en el este ucraniano agrava no sólo las actuales discrepancias entre Kiev y Moscú, sino también las disputas diplomáticas entre Rusia y Occidente. Preocupa por qué Estados Unidos y la Unión Europea aprovechen el reconocimiento ruso a los resultados electorales en la región oriental para aplicar más medidas de sanción contra el Kremlin, facilitando la reanudación de la operación militar por parte de la administración de Kiev en el este ucraniano y rompiendo así el cese el fuego.

A un año del estallido de la crisis en Ucrania que destituyó al entonces presidente Viktor Yanukovych, los ciudadanos esperan con ansia que el país entre en una nueva página de la historia con el acercamiento a Europa. Sin embargo, hasta la fecha, la crisis tiende a entrar en el estancamiento. La economía agotada en medio de enfrentamientos bélicos llevan a los habitantes de la parte oriental a la miseria, sin empleo, pensión y sin productos de primera necesidad. El suicido de un ciudadano ucraniano en la calle hace varios días pone en alerta a un pueblo sin salida. Los últimos acontecimientos demuestran que resulta imposible sacar este país de Europa Oriental fuera del pantano de la crisis.

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