En un contexto internacional marcado por una creciente volatilidad y una intensa competencia estratégica, la política exterior ya no tiene únicamente la misión de preservar un entorno de paz y estabilidad, sino que debe convertirse en una fuerza de vanguardia capaz de abrir nuevas oportunidades para el desarrollo. Este es el mensaje principal de la 33.ª Conferencia Diplomática de Vietnam, que plantea la necesidad de renovar la visión estratégica y los métodos de acción para transformar las oportunidades que ofrece el escenario internacional en resultados concretos al servicio del desarrollo nacional.

La coyuntura internacional actual exige una diplomacia más proactiva. Además de salvaguardar la paz y la estabilidad, la política exterior debe anticiparse a los acontecimientos, identificar las oportunidades desde una etapa temprana y transformarlas en recursos concretos para el desarrollo del país. Este enfoque refleja un cambio de concepción sobre el papel de la diplomacia vietnamita, que pasa a convertirse en un verdadero motor del desarrollo nacional.

De una diplomacia reactiva a una diplomacia que crea oportunidades

Tras cuarenta años de renovación, Vietnam ha tejido una red de relaciones con más de cuarenta socios de diversos niveles, ha participado activamente en acuerdos de libre comercio de nueva generación y ha desempeñado un papel cada vez más relevante en los mecanismos multilaterales.

Sin embargo, el verdadero valor de esta red de vínculos no reside en el número de socios ni en la amplitud de los marcos de cooperación, sino en su capacidad para convertirse en inversiones de alta calidad, tecnologías avanzadas, capital humano altamente cualificado, nuevos mercados y una posición más sólida en las cadenas globales de valor.

Con este objetivo, el secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente del país, To Lam, ha llamado a renovar profundamente el pensamiento estratégico en materia de política exterior.

“Debemos comprender con claridad la evolución del mundo y la realidad del país, identificar con precisión nuestros intereses y capacidades, anticipar las oportunidades y transformarlas en resultados concretos. No podemos limitarnos a esperar condiciones favorables ni reaccionar cuando los acontecimientos ya se han producido. Es necesario ampliar la cooperación al tiempo que fortalecemos nuestra autonomía estratégica, nuestras capacidades internas y nuestra resiliencia. La política exterior debe desempeñar plenamente su papel de vanguardia: anticipar los cambios, orientar la toma de decisiones, actuar con oportunidad, contribuir a la defensa temprana de la Patria y, al mismo tiempo, abrir nuevas vías de cooperación, conectar con nuevos socios y movilizar recursos para el desarrollo”, recalcó To Lam.

No obstante, esas ventajas solo se convertirán en motores del crecimiento si cada acción de política exterior se orienta a generar beneficios concretos para los sectores, las localidades y las empresas.

Nguyen Dong Trung, subdirector del Departamento de Relaciones Exteriores y Diplomacia Cultural de la Cancillería, afirmó: “Nuestras prioridades consisten en situar los resultados en el centro de nuestra acción, evaluar nuestro desempeño en función de su impacto concreto, orientar nuestros servicios a las necesidades de las localidades y convertir la innovación en el motor de nuestra actuación. Impulsamos la atracción de inversiones de alta calidad, el desarrollo tecnológico, la creación de centros de innovación y la integración en redes internacionales de alto valor añadido, en consonancia con las fortalezas de cada socio y las necesidades de cada territorio”.

Hacer de la eficacia en el desarrollo el criterio central de evaluación

La principal novedad del enfoque actual no radica únicamente en ampliar las relaciones internacionales, sino también en redefinir la manera de evaluar sus resultados. A partir de ahora, el verdadero criterio será la contribución efectiva de estas relaciones al desarrollo del país.

Así lo subrayó To Lam, quien además, recomendó: “Debemos profundizar nuestra integración internacional, abrirnos al mundo preservando nuestra autonomía y asimilar lo mejor de la humanidad para fortalecer la identidad y la capacidad de Vietnam. Los marcos de cooperación establecidos o elevados de nivel deben traducirse en programas de acción y proyectos con resultados medibles. En todas las relaciones internacionales debemos privilegiar la confianza mutua, la sinceridad y los intereses a largo plazo, así como gestionar adecuadamente las diferencias para que un problema puntual no afecte al conjunto de la relación. La eficacia de una relación no se mide por la frecuencia de los contactos ni por la denominación del marco de cooperación, sino por la consolidación de un entorno de paz, la protección de los intereses nacionales, la ampliación de los mercados, la materialización de los proyectos, el fomento de las capacidades tecnológicas y el capital humano, y los beneficios reales de la población”.

En un mundo marcado por la volatilidad, la ventaja corresponderá a los países capaces de anticiparse y actuar con rapidez. Para Vietnam, renovar la política exterior significa convertir las oportunidades en recursos al servicio del desarrollo. Cuando la cooperación internacional se traduzca en proyectos, tecnología, inversión, nuevos mercados y beneficios concretos para la población, la diplomacia cumplirá plenamente su papel como motor del desarrollo y contribuirá al crecimiento rápido y sostenible del país.