(VOVWORLD) - La bandera del Frente Nacional de Liberación de Vietnam ondeando en el tejado del cuartel general enemigo en el pueblo de Buon Ma Thuot, provincia de Dak Lak, como signo de la primera victoria de la Campaña de Tay Nguyen (Tierras Altas Centrales) de 1975, es un sagrado objeto y un orgullo de la historia vietnamita. Sobre ella se encuentran especiales palabras escritas por el soldado Hoang Phuc Hung para marcar ese éxito militar del 11 de marzo. Más de cinco décadas después, éste sigue siendo un recuerdo que el veterano evoca siempre con profundo honor.
Durante su vida militar Hoang Phuc Hung batalló en innumerables frentes, pero el enfrentamiento que más le impresionó fue aquel desplegado en marzo de 1975 contra el cuartel del Cuerpo 23 del ejército enemigo, en el pueblo de Buon Ma Thuot, como parte de una ofensiva general hacia Tay Nguyen.
La descripción del contenido y la ubicación escrita por el coronel Hoang Phuc Hung en la bandera de liberación. (Foto: VOV) |
Phuc Hung, en ese momento teniente mayor y comisario político adjunto del Batallón 7 de la División 149 (actualmente División 98, Cuerpo 316, Región Militar 2), comandó un ala de ataque y no tardó mucho, junto con sus compañeros de infantería, en cumplir el objetivo de ocupar el cuartel.
Con la bandera de la liberación en lo alto, todas las unidades se encaminaron hacia Buon Ma Thuot.
El propio Phuc Hung al mirar hacia el asta donde antes flameaba la bandera del gobierno títere de Saigón ya reemplazada con la bandera mitad roja, mitad azul y con la estrella dorada del ejército libertador en el centro, sintió un impulso de guardar el especial instante.
“Pedí a un compañero bajar la bandera y escribí con bolígrafo, en la parte derecha de la misma, ‘B2-C1-D7 – el contingente Bac Thai plantó esta primera bandera en el Cuartel F23 (Buon Ma Thuot) a las 11 a.m. del 11 de marzo de 1975’. Bac Thai era el nombre en clave de la División 149 cuando atacó Buon Ma Thuot. También firmé con mi nombre, Hung, debajo”.
Ese asalto al pueblo de Buon Ma Thuot, el primero de la Campaña de Tay Nguyen, resultó airoso. La bandera que atestiguó aquel triunfo se conserva actualmente en la sala memorial de la División 98 del Cuerpo 316.
Se trata de un símbolo de la férrea voluntad de lucha y la disposición para entregar hasta su vida por parte de generaciones de combatientes de ese contingente. Al ser entrevistados, sus miembros consideran las hazañas de los predecesores como fundamento para convertir la División 98 en una heroica División en la época de renovación.
"Nosotros siempre nos esforzamos para potenciar las hazañas de las generaciones precedentes para construir y mantener la posición de la División 98 como la unidad heroica de las fuerzas armadas del país en la etapa de la renovación", dijo un soldado.
“Frente a las crecientes exigencias de la Revolución, cada oficial y cada soldado en la unidad se fijan la meta de construir una División fuerte en todos los aspectos, para contribuir a promover las tradiciones”, expresó otro.
Terminada la guerra, Hoang Phuc Hung continuó su servicio en el ejército. Fue ascendido al rango de coronel, asumió como comisario político de la División 98 (Cuerpo 316, Región Militar 2) e impartió lecciones en la Academia Nacional de Política Ho Chi Minh.
Ahora, con más de 70 años de edad, debería disfrutar su vejez. Sin embargo, a este jefe castrense siempre le atormenta haber tenido que presenciar la caída de sus soldados – sus compañeros. Hubo varios que se sacrificaron al frente de la guarida del rival, muy cerca del momento de la victoria, y muchos cuyas tumbas todavía se desconocen.
“Nunca olvido las batallas, las penurias y el afecto entre mis compañeros y yo durante más de 30 años de servicio. Sobre todo, muchos de los que lucharon a mi lado se sacrificaron, pero hasta ahora sus familias no saben dónde descansan. Gracias a tal dedicación, la nación vietnamita disfruta de la vida en paz como hoy. Por eso siento aún la pesada responsabilidad de encontrar las tumbas de mis compañeros caídos”.
El coronel Hoang Phuc Hung. (Foto: VOV) |
Seguir de cerca las noticias y buscar información sobre sus compañeros de lucha se ha convertido en un hábito cotidiano del veterano. Aunque son pistas tan escasas que sólo caben en unas líneas, o algún cuento relevante, él lo recopila todo en un cuaderno y luego informa a las familias afligidas.
De este modo, ha ayudado a localizar el lugar de entierro de numerosos mártires. La “reunión” entre los vivos y los muertos alivia en parte el desconsuelo en el excombatiente, y también es su tributo a los caídos por la independencia de la Patria.
La citada victoria y demás recuerdos de la guerra son preservados por Phuc Hung en un diario que atesora con esmero por varias decenas de años. Cada vez que el veterano lo abre y acaricia sus hojas, ya amarillas por el tiempo, esas memorias vienen sumamente vívidas a su mente. Y entre ellas la contienda del 11 de marzo de 1975 y la bandera con sus apuntes sobresalen como las piezas más imborrables.