En 2026, la imagen de una mujer de rostro afable y cabello cano, sentada en silencio a la espera del veredicto de un tribunal francés en el juicio por el Agente Naranja/dioxina, conmovió a la opinión pública internacional. Se trata de Tran To Nga, una excorresponsal de guerra expuesta a este agente tóxico, rociado por las tropas estadounidenses sobre territorio vietnamita. En lugar de resignarse al dolor en silencio, decidió alzar la voz, concitar el respaldo internacional y emprender acciones legales contra 14 gigantes corporativos por fabricar y suministrar este defoliante al ejército estadounidense durante el conflicto.
La valiente mujer expresó: “Aunque ya no se escucha el estruendo de las bombas en Vietnam, las consecuencias de la guerra siguen siendo visibles en los cuerpos y en las difíciles condiciones de vida de las víctimas del Agente Naranja. Sin embargo, tienen un enorme deseo de vivir. Si nos unimos y trabajamos juntos para ayudarlas y mejorar sus condiciones de vida, podrán ser felices y ganarse la vida con su propio trabajo, incluso sin brazos ni piernas. Nuestro objetivo final es que el mundo comprenda la tragedia del Agente Naranja y los crímenes de la guerra química. Por ello, mientras el juicio continúe, seguiremos adelante”.
Persistente en su propósito, Nga ha promovido acciones legales y participado en decenas de diligencias judiciales a lo largo de los años. Ni siquiera en 2021 y 2024, cuando el Tribunal de Évry y la Corte de Apelaciones de París dictaminaron que carecían de competencia, alegando que las empresas químicas habían actuado por orden del Gobierno de Estados Unidos y gozaban de inmunidad de jurisdicción, la demandante dio un paso atrás. Junto con sus abogados, mantuvo el litigio y, el pasado 8 de julio, el Tribunal de Casación de Francia resolvió remitir el caso a la Asamblea Plenaria, la máxima instancia de dicha corte.
Tran To Nga declaró: “Ahora, mi pleito no se denomina caso, sino asunto, y la razón por la que el Tribunal de Casación ya no se ocupa de él es que esta cuestión está relacionada con principios internacionales y, por lo tanto, debe ser remitida a la Asamblea Plenaria. El recurso a este órgano supremo es muy poco común en el sistema judicial francés. Si ganamos, mi caso deberá ser devuelto al Tribunal de Apelaciones. Solo entonces el tribunal francés examinará el fondo de mi caso. Si pierdo, acepto que el proceso durará muchos años y tendré que acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Pero si ganamos, Vietnam contribuirá a modificar el derecho internacional para que todas las empresas que cometan delitos puedan ser llevadas ante la justicia”.
Lo más significativo es que Tran To Nga no libra sola esta batalla contra los 14 gigantes de la industria química. Ha recibido la solidaridad de millones de víctimas del Agente Naranja, de organizaciones nacionales y de la comunidad internacional. Un ciudadano francés expresó: “Admiramos profundamente a la señora Tran To Nga por sus 17 años de lucha contra las corporaciones químicas. También admiramos enormemente su lucha por las víctimas del Agente Naranja”.
La causa emprendida por Tran To Nga ha entrado en una fase decisiva, aunque deberá esperar entre 6 y 12 meses para conocer el fallo definitivo. Este período le permite seguir alzando la voz en favor de quienes sufren las secuelas de este tóxico.
“Esta lucha no debe verse únicamente como la mía; debe considerarse una búsqueda de justicia para las víctimas del Agente Naranja, no solo en Vietnam, sino en todo el mundo. Ese es mi primer objetivo. Mi segunda aspiración es conseguir ayuda para las víctimas del Agente Naranja. Si, a través de esta batalla, logramos mejorar sus vidas, sentiré que ya he ganado. Cuando inicié sola mi demanda, no mucha gente sabía qué era el Agente Naranja, pero ahora sí”, dijo.
Con templanza, valentía y una fe inquebrantable, Tran To Nga jamás piensa en rendirse, a pesar de los innumerables obstáculos del camino. A sus 84 años y con la salud quebrantada, su mayor anhelo es ver un veredicto favorable para las víctimas del Agente Naranja. A través de su trayectoria y su incansable entrega, transmite la lección de que el bienestar del que disfrutamos hoy se debe, en gran medida, a los sacrificios de las generaciones anteriores. Por ello, tender la mano a los más desfavorecidos, y en especial a las víctimas de la dioxina, para devolverles la dignidad y la esperanza, constituye un verdadero imperativo del corazón.
-Tran To Nga nació en 1942. Durante el conflicto bélico, ejerció como reportera de la Agencia de Noticias de la Liberación en el Sur de Vietnam, donde sufrió una exposición directa al Agente Naranja/dioxina, rociado por las fuerzas militares de Estados Unidos.
-Como consecuencia de la exposición a estas sustancias tóxicas, su primera hija falleció a los 17 meses de vida y su segunda hija nació con talasemia. En 1993 fijó su residencia en Francia, donde obtuvo la ciudadanía francesa sin renunciar a la nacionalidad vietnamita.
-Prestó testimonio en París ante el Tribunal Internacional de Conciencia para las Víctimas Vietnamitas del Agente Naranja/dioxina, contribuyendo a visibilizar este drama humano ante la opinión pública internacional.
-Inició formalmente una acción judicial contra 14 multinacionales químicas de Estados Unidos (de un grupo inicial de 26, de las cuales 12 habían cesado sus operaciones) ante el Tribunal de Évry, en las afueras de París.
- El Tribunal de Évry se declaró incompetente para conocer de la causa, alegando que las corporaciones habían actuado por requerimiento del Gobierno de Estados Unidos y gozaban de inmunidad de jurisdicción.
-El Tribunal de Apelación de París confirmó el criterio de primera instancia y desestimó el recurso.
-El Tribunal de Casación de Francia abrió el procedimiento de revisión para examinar el grado de responsabilidad de las empresas químicas estadounidenses en la producción del agente tóxico.
-El Tribunal de Casación remitió el asunto a la Asamblea Plenaria, la máxima formación de la alta corte francesa, lo que constituye un hito procesal y abre una nueva esperanza jurídica para las víctimas.
