Tras graduarse en la Universidad de Agricultura y Silvicultura de Thai Nguyen en 2004, Vi Hoang Son decidió regresar a su localidad natal, la aldea de Bo Lech, de la comuna de Hiep Luc, en el barrio de Ngan Son, de la provincia de Bac Kan, para emprender su proyecto de vida. La zona presentaba importantes limitaciones para la producción agrícola debido a la escasa fertilidad de los suelos y a la fuerte dependencia de las condiciones climáticas. En ese contexto, comenzó rehabilitando pequeñas parcelas y experimentando con diversos frutales, entre ellos albaricoqueros, naranjos y mandarinos.
Los primeros años estuvieron marcados por numerosas dificultades. La falta de capital, la escasa experiencia práctica, las inclemencias meteorológicas y la inestabilidad de los mercados agrícolas pusieron a su familia en situaciones complejas. Sin embargo, nunca renunció a su objetivo. Su principal apoyo fue la voluntad de aprender y mejorar de forma permanente. Participó en numerosos cursos de capacitación y visitó modelos productivos exitosos dentro y fuera de la provincia para adaptar esas experiencias a las condiciones de su explotación familiar.
Su formación universitaria en agricultura y silvicultura le proporcionó una sólida base científica. No obstante, considera que los conocimientos adquiridos en las aulas son solo el punto de partida y que los resultados llegan gracias al trabajo diario, la observación constante y la experiencia acumulada con el paso del tiempo.
“He participado activamente en los cursos de capacitación organizados por la Asociación de Agricultores en sus distintos niveles y he visitado numerosos modelos productivos en diversas localidades para incorporar esas experiencias a la explotación familiar. Asimismo, cumplo estrictamente los procedimientos de producción segura para garantizar la calidad de los productos agrícolas antes de su comercialización”, dijo Son.
Con el respaldo de la Asociación de Agricultores, este hombre pudo acceder a créditos preferenciales que le permitieron ampliar la producción. Gracias a esos recursos y la experiencia adquirida, apostó por variedades de mayor valor económico, como el caqui sin semillas y el mac cop, una especie frutal tradicional cultivada en las provincias montañosas del norte de Vietnam.
En 2021 dio un nuevo paso con la puesta en marcha de una explotación porcina intensiva. De este modo, fue consolidando un modelo agropecuario integral basado en el sistema “huerto-estanque-granja”, que hoy constituye la principal fuente de ingresos de su familia.
Actualmente, la explotación cuenta con unas siete hectáreas de árboles frutales y unas instalaciones con capacidad para albergar alrededor de 240 cerdos de engorde. La gestión planificada y la aplicación de técnicas adecuadas han dado resultados significativos. Solo en la temporada de caqui de 2025, la familia cosechó unas 20 toneladas de fruta y obtuvo ingresos cercanos a los 500 millones de dongs (20.000 dólares). La producción porcina genera, además, una facturación anual de aproximadamente 4.000 millones de dongs (160.000 dólares).
Vi Hoang Son explicó: “En la actividad ganadera realizo de forma periódica labores de limpieza, desinfección y saneamiento de las instalaciones, además de controlar rigurosamente la alimentación, el suministro de agua y el cumplimiento del calendario de vacunación. En cuanto a los cultivos, priorizo el uso de fertilizantes orgánicos y métodos biológicos para la prevención y el control de plagas y enfermedades, reduciendo al mínimo el empleo de productos fitosanitarios de origen químico”.
Más allá de sus éxitos productivos, Son destaca por su disposición a compartir conocimientos con los agricultores de la comuna. Desde la selección de variedades hasta las técnicas de cultivo y el control de plagas, ofrece asesoramiento a quienes desean mejorar sus explotaciones y diversificar la producción.
Vi Thi Chieu, miembro de la Asociación de Agricultores de Hiep Luc, explicó que su familia recibió apoyo tanto en el suministro de plantones como en la gestión de su huerto de caquis.
“Todos los caquis de nuestro huerto, tanto los árboles más desarrollados como los más jóvenes, proceden de los plantones que nos proporcionó Son, quien además nos orientó de manera muy detallada sobre las técnicas de cultivo. Nos enseñó a utilizar adecuadamente el estiércol como fertilizante y realizar el riego en los momentos más oportunos, así como identificar y combatir las plagas y enfermedades. Incluso, nos indicó cómo tratar los árboles afectados por barrenadores del tronco para favorecer su pronta recuperación. Gracias a esos conocimientos, nuestro huerto ha prosperado, produce de forma regular y ya nos genera ingresos con la venta de la cosecha”.
La experiencia de Chieu no es un caso aislado. Numerosos hogares de la comuna han recibido el apoyo de Son para mejorar sus actividades productivas. Entre ellos figura Hoang Van Quy, también miembro de la Asociación de Agricultores de Hiep Luc.
“Son me ha brindado una valiosa ayuda para desarrollar la economía familiar. Me enseñó las técnicas de cultivo del caqui sin semillas, desde la plantación y el cuidado de los árboles hasta la poda y la fertilización. Asimismo, su experiencia en el ámbito ganadero demuestra que la aplicación de métodos de producción organizados y rigurosos permite obtener mejores resultados”, manifestó.
Pese a los éxitos cosechados, Son continúa trabajando para consolidar un modelo de producción más sostenible. Sus planes pasan por ampliar los cultivos de alto valor económico, reforzar la aplicación de los avances científicos y tecnológicos, mejorar la calidad de los productos y compatibilizar el crecimiento económico con la protección del medio ambiente y el desarrollo de una ganadería segura.
