En medio del acelerado proceso de modernización, Ky Lua conserva sonidos que evocan su esencia más auténtica: el repicar de la campana de la pagoda Thanh al amanecer; el suave aroma del incienso que impregna el templo Ta Phu; el bullicio de un mercado con siglos de historia; y los delicados bordados que las mujeres del grupo étnico Nung Phan Slinh elaboran con dedicación.
Al llegar al templo Ta Phu, los visitantes se adentran en un espacio de recogimiento espiritual que, desde hace más de tres siglos, recibe a quienes acuden a ofrecer incienso al inicio de cada año, con la esperanza de encontrar paz y prosperidad.
Sin embargo, lo que realmente cautiva a los turistas no es solo la belleza de su arquitectura tradicional ni las antiguas esculturas cuidadosamente conservadas, sino también la historia de Than Cong Tai, el ilustre funcionario que contribuyó al desarrollo de esta región fronteriza y convirtió el mercado de Ky Lua en uno de los principales centros comerciales del norte de Vietnam durante el siglo XVII.
Dang Minh Thuan, miembro permanente del Comité Administrativo del templo Ta Phu, explicó: “El templo Ta Phu rinde homenaje a una figura histórica. Durante el periodo en que Than Cong Tai estuvo destinado en Lang Son, realizó importantes contribuciones al desarrollo de la región. No solo protegió las fronteras, sino que también promovió el asentamiento de habitantes locales y comerciantes procedentes de ambos lados de la frontera. Gracias a sus iniciativas, una zona que antes estaba cubierta de montañas y bosques se transformó en el próspero mercado de Ky Lua, establecido en el siglo XVII”.
Más allá del centro urbano, en las aldeas de Ky Lua, las mujeres autóctonas siguen trabajando con paciencia y dedicación el bordado para contribuir a preservar este legado ancestral. Ninguna máquina puede sustituir la destreza de sus manos. Cada motivo que adorna una prenda, un pañuelo o un bolso nace de técnicas transmitidas de generación en generación. Cada puntada conserva la memoria de las montañas, de las cosechas y de la vida cotidiana del pueblo Nung en esta tierra fronteriza.
La artesana Ha Thi Thom, residente en el barrio de Hop Tan, dijo: “Este oficio lo transmitieron nuestros antepasados. Desde pequeña veía a mis abuelos y a mis padres cultivar algodón, hilar, tejer la tela y teñirla de negro para confeccionar la vestimenta tradicional. Para elaborar un bolso, primero cortamos las piezas de tela negra y después realizamos todo el bordado completamente a mano”.
Los especialistas en patrimonio cultural coinciden en que el mayor valor de Ky Lua radica en la armoniosa convivencia entre historia, espiritualidad y vida comunitaria. No se trata simplemente de un conjunto de monumentos históricos, sino de un espacio cultural vivo, donde las tradiciones continúan formando parte de la vida cotidiana de sus habitantes.
Nguyen Quang Trung, experto en formación y desarrollo del turismo espiritual en Vietnam, evaluó: “Ky Lua necesita desarrollar los recursos humanos que involucren tanto a los gestores del patrimonio como a la población local y a las autoridades. Es fundamental difundir la historia y el origen de sus templos, pagodas y santuarios, además de orientar a los visitantes sobre el comportamiento adecuado dentro de estos espacios sagrados. El turismo espiritual debe centrarse en las festividades tradicionales, ya que son estas las que mejor contribuyen a preservar el patrimonio cultural y a fortalecer la identidad local”.
Consciente de ese potencial, el gobierno local impulsa nuevas iniciativas destinadas a desarrollar un turismo basado en la conservación del patrimonio, la promoción de la identidad cultural y la mejora de la experiencia de los visitantes.
Ho Thi To Uyen, vicepresidenta del Comité Popular del barrio de Ky Lua, precisó: “En los próximos años, realizaremos nuevas inversiones para impulsar el turismo espiritual preservando siempre la identidad cultural. Entre los nuevos proyectos de inversión destaca el de ampliación del recinto de la pagoda Bac Nga. Además, ofreceremos a los visitantes la oportunidad de conocer y experimentar el arte tradicional del bordado artesanal de la comunidad Nung Phan Slinh”.
Ky Lua es, precisamente, uno de esos lugares donde la historia se percibe en cada rincón. Al encontrarse ahí, los visitantes descubren una tierra que ha sabido conservar, con serenidad y orgullo, el alma cultural de Lang Son. Y cuando lo abandonan, se llevan gratas experiencias de un viaje y también la memoria viva de un lugar donde el pasado y el presente conviven en armonía.
