A unos 20 kilómetros del centro de Hanói, Kim Lan, en la comuna de Bat Trang, es conocida por su tradición alfarera, vinculada desde hace siglos a la producción de cerámica para la antigua ciudad imperial de Thang Long. El oficio se remonta al siglo VIII y floreció durante casi mil años, hasta entrar en declive a finales del siglo XVIII. A finales de la década de 1970, los habitantes reavivaron los antiguos hornos y recuperaron el oficio, dando nueva vida a la aldea artesanal.

Con casi mil años de historia, Kim Lan conserva el encanto de una antigua aldea alfarera. A ambos lados del camino de entrada se exhiben jarrones, tinajas, macetas, tejas, quemadores de incienso y otros objetos de uso cotidiano. La cerámica de Kim Lan destaca por sus diseños sencillos y armoniosos, que combinan funcionalidad y elegancia.

El artesano Dao Viet Binh, presidente de la Asociación de Cerámica y Porcelana de Kim Lan, dijo: “En la aldea de Kim Lan hay 425 hogares dedicados a la producción de cerámica y porcelana, desde materiales de construcción y artículos domésticos hasta objetos de feng shui y piezas destinadas al culto. También contamos con grandes talleres de producción. Hemos creado la Asociación de Cerámica y Porcelana de Kim Lan, donde los artesanos pueden intercambiar conocimientos, aprender unos de otros y compartir sus experiencias”.

Según los artesanos locales, una de las particularidades de la cerámica de Kim Lan es su capacidad para dejar pasar la luz. El secreto de esta translucidez reside tanto en las materias primas como en la precisión de la cocción. En concreto, la arcilla debe ser cuidadosamente refinada hasta eliminar todas las impurezas y, posteriormente, cocerse a una temperatura cercana a los 1.300 grados centígrados. Cuando alcanza la temperatura adecuada, la pieza adquiere un alto grado de transparencia; si la temperatura es inferior, la luz adquiere un tono amarillento o no consigue atravesarla.

Después de casi 40 años dedicado a este oficio, Pham Van Nguyen sigue apostando por la cerámica elaborada a mano. Cada pieza y cada capa de esmalte son trabajadas minuciosamente a partir de caolín blanco, una materia prima poco común que se encuentra en esta tierra. El artesano compartió: “Trabajo la cerámica a mano, dando forma a la arcilla, para continuar la tradición de nuestros antepasados. Mi línea utiliza el esmalte azul. He elegido mi propio camino para preservar el oficio y, al mismo tiempo, desarrollar una cerámica de alto valor. Gracias a estos productos, cada vez más personas conocen la cerámica de Kim Lan”.

Si las generaciones anteriores preservaron el oficio con perseverancia y dedicación, hoy día los jóvenes locales buscan renovarlo a través de la creatividad. Tran Tat Quan, formado en Bellas Artes, aporta nuevas ideas a la alfarería local. Mediante técnicas de relieve en 3D y una combinación equilibrada de estética y funcionalidad, el joven artesano crea piezas originales, atractivas y prácticas. Sus obras no solo han conquistado el mercado nacional, sino que también han llegado al extranjero, contribuyendo a elevar el prestigio de la cerámica de Kim Lan.

“Elaboro piezas decorativas mediante técnicas de relieve, pintura y creación artística. Las modifico y desarrollo constantemente, sin seguir moldes predeterminados. Trabajo la cerámica con un estilo moderno. Yo mismo diseño los modelos y no los repito. Produzco cantidades limitadas y, una vez terminadas, siempre hay clientes interesados en comprarlas”, señaló Quan.

En Kim Lan, la tradición no solo se preserva en las técnicas, las formas y los colores de los esmaltes, sino también en la voluntad de innovar para mantener vivo el oficio. Los jóvenes artesanos locales experimentan con nuevos diseños y recurren al comercio electrónico para ampliar sus mercados y abrir nuevas vías de comercialización.

El presidente de la Asociación de Cerámica y Porcelana de Kim Lan añadió: “Actualmente, muchos hogares de Kim Lan venden sus productos a través de plataformas de comercio electrónico. Las ventas son bastante buenas y, al mismo tiempo, estas plataformas contribuyen a promocionar los productos de la aldea”.

Kim Lan no es solo un centro de producción, sino también un atractivo destino cultural. Su Museo de Cerámica y Porcelana, de casi 200 metros cuadrados, alberga cerca de 3.000 piezas que reflejan la historia de esta aldea milenaria y atrae a numerosos visitantes interesados en conocer y experimentar la tradición alfarera.

Dao Viet Binh explicó: “Junto al Museo de Cerámica y Porcelana tenemos un espacio donde se exhiben productos OCOP. También conservamos algunos antiguos hornos artesanales de carbón, prácticamente intactos, que atraen especialmente a los visitantes extranjeros. En el futuro, queremos seguir desarrollando la alfarería y vincularla con el turismo”.

Cada año, los artesanos de Kim Lan organizan cursos para transmitir sus conocimientos y técnicas a las nuevas generaciones, con el objetivo de preservar y desarrollar este oficio tradicional.