Desde hace generaciones, la aldea de lacado Cat Dang, ubicada en la comuna de Van Thang, provincia norteña de Ninh Binh, goza de un gran prestigio por la calidad de sus productos. Gracias a la habilidad y creatividad de sus artesanos, muchas de sus obras se han convertido en elementos emblemáticos de las celebraciones y tradiciones culturales vietnamitas. En la actualidad, los productos de Cat Dang no solo tienen una fuerte presencia en el mercado nacional, sino que también son exportados a numerosos países del mundo.

Durante los calurosos días de junio, a ambos lados de la carretera que conduce a la aldea de Cat Dang se extienden largas hileras de estructuras donde se secan al sol piezas elaboradas con bambú y caña ensamblados. Desde primeras horas de la mañana, el sonido de las máquinas de lijado, pulido y prensado resuena en los estrechos callejones, reflejando la intensa actividad productiva de la comunidad.

Con más de seis siglos de historia, Cat Dang ha mantenido viva una tradición artesanal profundamente arraigada. Sus productos pueden encontrarse en casas comunales, templos, pagodas y lugares de culto, destacando obras lacadas y doradas como estatuas, tronos ceremoniales, altares, puertas ornamentales y paneles con inscripciones tradicionales. Si bien antes la madera era el principal material utilizado, hoy los artesanos innovan incorporando bambú y caña para crear recuerdos, artículos decorativos y objetos de uso cotidiano adaptados a las necesidades contemporáneas.

La creciente preferencia del mercado por materiales naturales y sostenibles ha favorecido el desarrollo de esta nueva línea de producción. Dang Thanh Cong, propietario de un taller de lacado en la comuna de Van Thang, dijo: “Antes, todo el trabajo se realizaba manualmente, pero en los últimos años hemos incorporado maquinaria para apoyar la producción y aumentar la capacidad de fabricación. La demanda de productos lacados elaborados con bambú y caña ha crecido considerablemente. Al mismo tiempo, las exigencias cada vez mayores de los clientes han contribuido a elevar el nivel profesional de nuestros artesanos. Actualmente, exportamos desde cientos de miles hasta millones de productos.”

El proceso de elaboración comienza con el tratamiento de la materia prima. El bambú y la caña permanecen sumergidos en agua durante varios meses para garantizar su durabilidad y resistencia a las plagas. Posteriormente se secan al sol, se cortan, se dividen en tiras y se moldean según el diseño requerido. Una vez completada la estructura básica, las piezas vuelven a secarse antes de pasar a la fase de acabado.

Bui Thi Thu, artesana con veinte años de experiencia, señaló: “La selección de la materia prima es fundamental. Debemos escoger cañas en su punto óptimo de madurez, ni demasiado jóvenes ni demasiado viejas. Después se mantienen sumergidas en agua durante al menos seis meses para evitar la aparición de termitas y garantizar una larga vida útil. Luego, vienen las etapas de corte, preparación de las tiras, pulido y moldeado. Las piezas se ajustan cuidadosamente sobre moldes y se fijan con un adhesivo especial para eliminar cualquier espacio entre las fibras. Finalmente, se lijan y se pulen hasta alcanzar la suavidad y el grosor requeridos”.

Tras la elaboración de la pieza en bruto, cada producto atraviesa numerosas etapas de acabado artesanal, entre ellas la aplicación de capas de base y de recubrimiento, el pulido, las incrustaciones de nácar, la decoración con cáscara de huevo y el dorado. El proceso culmina con la incorporación de motivos ornamentales elaborados por los propios artesanos, que aportan identidad y valor artístico a cada pieza.

Actualmente, la producción de Cat Dang abarca una amplia gama de artículos para el hogar y la decoración interior, entre ellos jarrones, floreros, cuadros y relieves artísticos. Gracias a la incorporación de nuevas tecnologías y a la mejora constante de los procesos productivos, estos productos no solo satisfacen la demanda nacional, sino que también llegan a mercados exigentes como Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Rusia.

Trinh Ngoc Thuy, subdirector de la empresa Nam Hai, destacó: “En la producción artesanal de lacado, todas las etapas son esenciales. Se trata de productos respetuosos con el medio ambiente destinados al uso doméstico, la cocina y el almacenamiento de alimentos. Por ello, cada etapa debe someterse a controles rigurosos para cumplir con los estándares de exportación y las normas de seguridad alimentaria. Todos los procedimientos de inspección exigidos por nuestros clientes cuentan con certificaciones reconocidas internacionalmente”.

A su vez, Pham Tien Dien, vicepresidente del Comité Popular de la comuna de Van Thang, afirmó: “En el pasado, los hogares producían artículos de lacado principalmente para abastecer a las localidades vecinas y al mercado nacional. Sin embargo, en los últimos años el sector ha experimentado una importante expansión hacia los mercados de Europa y América. Las empresas locales han invertido en instalaciones modernas y en procesos productivos rigurosos para cumplir con los estándares internacionales. En los próximos años seguiremos impulsando el desarrollo de la artesanía tradicional, preservando su valor cultural y creando condiciones favorables para el crecimiento de las empresas”.

Actualmente, más de 3.000 trabajadores de la comuna de Van Thang se dedican a la industria del lacado. Con el objetivo de garantizar un desarrollo sostenible, las autoridades locales apoyan a las empresas en la modernización de equipos, su participación en ferias comerciales y la consolidación de una marca propia. Paralelamente, el sector turístico local impulsa iniciativas para convertir a Cat Dang en un destino destacado del turismo artesanal, integrado en los circuitos culturales y ecológicos de la provincia de Ninh Bình, contribuyendo así a la preservación de este valioso patrimonio tradicional y a la promoción de la economía local.