El camino que conduce a la aldea discurre a lo largo de una costa bañada por el sol. De un lado, el vasto océano azul; del otro, pequeños barrios tranquilos ocultos bajo palmeras. No hay bullicio urbano, solo el murmullo del viento marino y las voces de los niños resonando en los estrechos callejones.
En los últimos años, numerosas familias han renovado sus viviendas para convertirlas en alojamientos, abrir pequeños restaurantes y desarrollar experiencias turísticas. La comunidad impulsa un modelo de turismo sostenible que preserva la autenticidad de la aldea pesquera. Especialmente, muchos jóvenes han regresado para participar en esta actividad, promoviendo la imagen del lugar y narrando su historia en plataformas digitales, lo que ha generado un fuerte impacto en redes sociales y ha atraído a numerosos visitantes.
Luu Ba Phuoc, residente de la comuna de Hoa Hiep, señaló: “Lo importante es mostrar las características propias del lugar para que los turistas sientan la paz del entorno rural, la esencia del pueblo, el paisaje marítimo y la gastronomía local. Cuando los visitantes disfrutan de esta experiencia, nosotros también nos sentimos felices”.
En la aldea Lo, el turismo comunitario no es solo un servicio, sino una historia de conexión entre personas. Los visitantes se integran en la vida cotidiana local. Comparten comidas con los pescadores, participan en el lanzamiento de redes de pesca al amanecer y disfrutan de cantos tradicionales como el bai choi y el hat boi interpretados por artistas locales, entre otras actividades.
Pham Duy Tan, un turista procedente de la provincia sureña de Dong Nai, comentó: “Seguramente volveré aquí muchas veces. La gente es muy cercana. Los paisajes son maravillosos. También fui al mercado y vi llegar los barcos de pesca, algo que nunca había visto antes. La forma en que comercian es muy interesante”.
Durante años, los residentes locales han preservado festivales tradicionales como la ceremonia Cau ngu (culto a los peces), la producción de salsa de pescado y el tejido de redes. La explotación de estos valores culturales, paisajísticos y artesanales está dando forma a productos de turismo experiencial estrechamente vinculados a la vida pesquera.
Duong Van Dong, vicepresidente del Comité Popular de la comuna de Hoa Hiep, indicó: “Nos centramos en la labor de sensibilización y orientación para que los establecimientos turísticos y los pescadores locales preserven la arquitectura característica de la aldea. Cooperamos con personas mayores y expertos en festivales tradicionales como la ceremonia de culto a los peces, las regatas y el canto ritual ‘ba trao’, para transmitir conocimientos y restaurar los rituales originales, con el fin de servir a los turistas”.
Recientemente, la aldea Lo fue seleccionada por la Autoridad Nacional de Turismo de Vietnam como una de las cinco representantes del país para competir por el premio “Mejor Pueblo Turístico del Mundo 2026”, organizado por la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas (UN Tourism).
Al respecto, Le Phuc Long, subdirector del Servicio de Cultura, Deportes y Turismo de la provincia, afirmó: “Esperamos que el expediente de la aldea Lo sea aprobado y reconocido por la Organización Mundial del Turismo. Este título servirá como base para desarrollar el modelo de turismo comunitario en la costa de Dak Lak. Una vez reconocido, será una marca que atraerá a muchos turistas internacionales, como ocurrió con Lo Lo Chai en Ha Giang”.
La aldea Lo ha optado por un camino de desarrollo pausado pero sostenible, impulsando el turismo comunitario sin perder la serenidad ni la sencillez que caracterizan a esta aldea pesquera. Sus habitantes continúan saliendo a la mar mientras desarrollan actividades turísticas, contribuyendo a preservar y difundir los valores culturales tradicionales de su tierra natal.
