En medio del dinamismo de la vida moderna, en una pequeña comunidad del barrio de Ky Lua, en la provincia septentrional de Lang Son, resuenan los sonidos de los telares y las máquinas de tejido. Allí, las mujeres del grupo étnico Nung Phan Slinh continúan preservando el ancestral oficio del bordado, la costura y el tejido de brocados, como una forma de salvaguardar la memoria y la identidad de su pueblo.
En una modesta vivienda situada en el poblado de Hop Tan, varias mujeres trabajan pacientemente sobre las telas de color índigo. Algunas bordan delicados diseños a mano; otras tejen o confeccionan prendas tradicionales. El ambiente está lleno de actividad, conversaciones y sonrisas.
A pesar de los cambios impulsados por la urbanización, muchas familias de la etnia Nung siguen vistiendo sus trajes tradicionales durante festividades, celebraciones del Año Nuevo Lunar, bodas y encuentros culturales comunitarios, reafirmando así su identidad y el valor de sus raíces ancestrales.
La artesana Ha Thi Thom, residente de Hop Tan y con más de cuatro décadas dedicadas a la confección de la indumentaria tradicional local, explicó: “Seguimos elaborando nuestros productos tradicionales. Hacemos pañuelos para ir al mercado o participar en festividades. También confeccionamos bolsos de distintos tamaños, algunos para ocasiones especiales y otros para el uso cotidiano”.
Los Nung Phan Slinh son reconocidos por sus trajes de intenso color índigo. Sobre esta sobria base destacan elaborados bordados realizados a mano, cuyas formas armoniosas se inspiran en la naturaleza, las flores, las montañas y las escenas de la vida diaria.
La elaboración de un traje tradicional requiere varios días e incluso semanas de trabajo. La etapa más compleja es el bordado manual, una labor que exige paciencia, precisión y experiencia. Una sola puntada fuera de lugar puede alterar la armonía de todo el diseño. La artesana Hua Thi Phuc dijo: “Utilizamos lana, hilos dorados y de otros distintos colores como azul y rojo. Combinamos tres o cuatro tonalidades para decorar los bordes de los pantalones. Todo se realiza puntada por puntada, con gran minuciosidad. Para terminar un pañuelo necesitamos unos cinco días de trabajo”.
Este oficio ha acompañado a los autóctonos durante generaciones. Desde la infancia, los conocimientos y las técnicas se transmiten en el seno de las familias, asegurando la continuidad de una tradición que forma parte esencial de su identidad cultural.
Más allá de su presencia en la vida comunitaria, las prendas y los artículos bordados a mano se han convertido también en productos culturales de gran atractivo para los visitantes.
Nguyen Viet Dung, un turista procedente de Hanói, expresó: “Me impresionó profundamente la belleza y la delicadeza de estas piezas, elaboradas completamente a mano. Detrás de cada una hay talento, creatividad, esfuerzo y mucha dedicación. Las puntadas reflejan horas de trabajo paciente y meticuloso. Creo que, además de su uso tradicional, estas obras podrían presentarse como piezas decorativas o cuadros bordados para que los visitantes las adquieran y exhiban en sus hogares, aumentando así su valor cultural y artístico”.
En un mundo cada vez más acelerado, el bordado tradicional de los Nung Phan Slinh representa un valioso espacio de encuentro con la historia y la cultura. Es, además, una invitación para que visitantes y nuevas generaciones descubran la riqueza de un patrimonio que sigue vivo gracias al compromiso de sus portadores.
Ho Thi To Uyen, vicepresidenta del Comité Popular del barrio de Ky Lua, afirmó: “Actualmente, los productos tradicionales de los Nung Phan Slinh tienen una presencia limitada en el mercado. Por ello, estamos desarrollando espacios donde los visitantes puedan conocer y participar directamente en las distintas etapas de elaboración, desde el teñido de las telas hasta el tejido y el bordado. Asimismo, queremos construir relatos que acompañen cada producto, para que quienes los adquieran comprendan su significado cultural y la historia que representan”.
Existen valores que trascienden cualquier precio: los recuerdos, las tradiciones y la identidad de una comunidad, preservados en cada puntada, cada tejido y cada motivo bordado. Así, el pueblo Nung Phan Slinh mantiene viva una herencia cultural invaluable, transmitida de generación en generación, asegurando que su legado perdure en el tiempo.
