“Cada año, con motivo de la Fiesta del Medio Otoño o cuando se cerca el Año Nuevo Lunar, vengo a Xuan Dinh a comprar pasteles. A mi familia le gustan porque la calidad de sus productos siempre está garantizada. El relleno es delicioso, intenso y muy sabroso”.
“Recorro casi 20 kilómetros desde Hoang Mai para comprar los pasteles. Cada vez que vengo me llevo cuatro o cinco, horneados y de arroz glutinoso. Normalmente elijo los horneados con relleno tradicional, pero ahora que hay niños en la familia también compro los de otros sabores y los de judía mungo”.
A medida que se acerca el Festival del Medio Otoño, las calles de Xuan Dinh se llenan de compradores, mientras en los talleres se trabaja a contrarreloj.
Do Thi Nhuan, una artesana de la aldea, dijo: “La temporada de producción de pasteles de luna comienza ya a principios del séptimo mes lunar. Entre 10 y 15 días antes de la festividad, la demanda aumenta considerablemente. En ese momento, tenemos que preparar los ingredientes y elaborar los pasteles al mismo tiempo”.
En el interior del taller, los artesanos locales mezclan los rellenos, amasan la masa y la dividen en porciones para preparar la cubierta. Según el artesano Pham Huy Dung, la fase más importante consiste en elaborar correctamente el relleno, cuya cantidad se determina en función del peso de cada pastel.
“Al elaborarlos de forma artesanal, mezclamos los ingredientes a mano, por lo que se necesita fuerza física. Si usamos una máquina, el pastel no queda igual de sabroso. Seguimos el método tradicional, mezclando los ingredientes hasta que queden bien integrados”.
Una vez colocado el relleno, los pasteles se introducen en moldes para darles su característica forma. Antes de hornearlos, se pincelan con yema de huevo para realzar su aroma y aportarles un color natural. Después se hornean y, una vez listos, se envasan.
“Si los hacemos con demasiada antelación, cuando lleguen al consumidor habrán perdido calidad y sabor. No utilizamos conservantes. Los pasteles horneados duran unos 15 días, mientras que los de arroz glutinoso se conservan entre cinco y siete días”.
El sabor de los pasteles de Xuan Dinh es fruto de recetas tradicionales transmitidas de generación en generación y de una cuidadosa selección de ingredientes: manteca de cerdo, arroz glutinoso, judía mungo, sésamo, cacahuete, jengibre, coco y embutido de cerdo, entre otros. Los productos de la aldea se distribuyen por todo Vietnam y también se exportan a mercados como Japón, Corea del Sur y Europa.
Esta actividad artesanal genera empleo estable para cientos de trabajadores locales y de las zonas cercanas, contribuyendo a mejorar sus ingresos y a preservar la tradición gastronómica de Thang Long-Hanói. Paralelamente, las autoridades locales promueven el desarrollo sostenible de la aldea, con especial atención a la seguridad alimentaria, la conservación de sus valores culturales y la consolidación de una marca propia.
