La primera consiste en elevar la capacidad de liderazgo y de gobierno, así como la calidad del funcionamiento del Partido y del aparato estatal. La segunda busca garantizar una gestión unificada del espacio de desarrollo y aprovechar eficazmente los recursos nacionales. La tercera plantea establecer un modelo de desarrollo basado en la productividad, el conocimiento, la tecnología y las personas. La cuarta se centra en prevenir activamente los riesgos, reforzar la resiliencia y la capacidad de adaptación, y proteger firmemente al país.

Estas cuatro transformaciones conforman un conjunto coherente: cada una contribuye a resolver los obstáculos existentes y, al mismo tiempo, abre nuevas posibilidades de desarrollo. Todas convergen en un objetivo común: promover un desarrollo sostenible que sitúe a las personas en el centro.

Estas orientaciones no solo han suscitado interés en el ámbito nacional, sino que también han atraído la atención de investigadores internacionales.

Kyril Whittaker, investigador especializado en la política y la historia de Vietnam, considera que, para que las políticas se traduzcan eficazmente en resultados concretos, deben concurrir tres factores esenciales: una estructura unificada que permita aplicarlas; unas políticas arraigadas en la realidad objetiva; y el respaldo de toda la sociedad. A su juicio, lo significativo es que Vietnam reúne los tres.

Desde la perspectiva de Kyril Whittaker, existe un estrecho vínculo entre estos elementos: una sólida capacidad interna de ejecución sienta las bases para que Vietnam amplíe la cooperación e intensifique su integración con el mundo. Tanto el fortalecimiento de las capacidades internas como la ampliación de la cooperación internacional tienen como referente último a las personas y el desarrollo sostenible. En definitiva, cada política debe medirse por el valor real que aporta a la vida de la población.