En la apertura, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, instó a los participantes a fortalecer la cooperación para promover la estabilidad geopolítica y la prosperidad económica, pese a las profundas discrepancias sobre Rusia y el conflicto de Ucrania.
En su discurso inaugural, Rubio afirmó que el mundo atraviesa un momento decisivo, tanto para Estados Unidos como para el conjunto de la comunidad internacional. Advirtió que las crisis económicas y geopolíticas, cada vez más interrelacionadas, amenazan los fundamentos del orden económico mundial.
El jefe de la diplomacia estadounidense alertó de los riesgos de nuevas perturbaciones en el suministro energético y los mercados alimentarios, las cadenas de suministro, el comercio internacional y la libertad de navegación. Instó a los miembros del G20 a coordinar sus esfuerzos para afrontar estos desafíos, reforzar la resiliencia económica y proteger los mercados y las actividades económicas de los que dependen miles de millones de personas en todo el mundo.
La reunión se celebra apenas unos días antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre. La capacidad de Washington para acercar posiciones entre los miembros del grupo, pese a sus diferencias de intereses y planteamientos, constituirá una prueba importante de su liderazgo al frente del G20.
