Las labores de búsqueda y rescate continúan en las zonas más afectadas, aunque las posibilidades de encontrar supervivientes disminuyen con el paso de las horas.
Según medios locales, los dos lugares con mayor número de víctimas fueron el centro comercial Aeon Mall, en la localidad de Kashima, donde una explosión provocó el derrumbe parcial del edificio, y una fábrica de Nippon Paper Industries, en la ciudad de Yatsushiro, donde colapsó una chimenea. Ambos incidentes concentraron cerca de la mitad de las víctimas mortales.
Más de 9.000 personas permanecen evacuadas en cerca de 400 refugios, mientras que unas 19.000 viviendas continúan sin suministro eléctrico.
En varias zonas también persisten los cortes de agua. Las altas temperaturas, superiores a los 33 °C, y el riesgo de nuevas réplicas dificultan las condiciones de vida en los refugios y aumentan el riesgo de sufrir golpes de calor.
De acuerdo con la prensa japonesa, el terremoto también sigue afectando a la actividad industrial en la isla de Kyushu, principal centro de la industria automotriz y de semiconductores del país. Varias fábricas continúan parcial o totalmente paralizadas debido a los daños en las infraestructuras y a las interrupciones en la cadena de suministro.
