Según una declaración oficial difundida en la televisión pública, la decisión, con efecto retroactivo desde el 26 de junio, se limita al marco institucional y formal entre ambos Estados. Las autoridades burkinesas aclararon que la medida no afectará los profundos vínculos históricos, culturales y sociales que mantienen los ciudadanos de ambos países.

Por su parte, el Gobierno de Francia lamentó el quiebre bilateral y calificó la decisión de “hostil e infundada”.

La cancillería gala rechazó categóricamente las acusaciones de Uagadugú sobre un presunto financiamiento de actividades terroristas en la región y adelantó que evalúa la aplicación de medidas recíprocas y proprcionadas.