El país lleva años trabajando para paliar los efectos del agente naranja/dioxina mediante políticas dirigidas a las víctimas y sus familias, para aliviar sus dificultades y contribuir a que puedan estabilizar sus vidas.

Este año, el programa de apoyo para eliminar las viviendas precarias ha dado un nuevo paso. Por primera vez, la iniciativa se ha extendido a escala nacional a los hijos biológicos de personas que participaron en la resistencia y resultaron afectados por sustancias químicas tóxicas.

El Ministerio de Defensa dirige el programa en coordinación con distintos ministerios, organismos y autoridades locales.

Hasta finales de julio de 2026, las autoridades habían iniciado la construcción o reparación de 2.092 viviendas y habían terminado casi 900. Más de 44.000 jornadas de trabajo de cuadros y soldados del Ejército contribuyeron a levantar hogares seguros y dignos y a aliviar parte de las dificultades que afrontan las familias de las víctimas del agente naranja/dioxina.

El teniente general Nguyen Huu Chinh, presidente de la Asociación de Víctimas del Agente Naranja/Dioxina de Vietnam, declaró: “A partir de la propuesta de la Asociación Central de Víctimas del Agente Naranja/Dioxina en favor de las víctimas de segunda y tercera generación, el primer ministro ha impartido instrucciones a las autoridades locales y a las asociaciones de víctimas del agente naranja/dioxina para que lleven a cabo una revisión y un inventario general con el objetivo de eliminar las viviendas temporales y deterioradas de las víctimas de segunda y tercera generación. Son resultados muy concretos que reflejan claramente la atención del Partido y del Estado a la labor de cuidado y apoyo a las víctimas”.

En la provincia central de Quang Tri, las autoridades reparan y construyen más de 360 viviendas para hijos biológicos de personas que participaron en la resistencia y resultaron afectados por sustancias químicas tóxicas.

El vicepresidente del Comité del Frente de la Patria de Vietnam de la provincia de Quang Tri, Duong Tan Long, declaró: “Hemos movilizado recursos y promovido la participación de toda la sociedad, con el apoyo de benefactores y donantes tanto dentro como fuera de la provincia, para llevar a cabo este programa de la forma más eficaz posible”.

Una vivienda nueva no puede borrar las secuelas de la guerra, pero sí puede proporcionar a muchas familias de las víctimas mejores condiciones para estabilizar sus vidas, aliviar sus dificultades y sentar las bases para seguir adelante en los próximos años.