Las denuncias de violencia policial y las interrupciones de las actividades educativas han agravado las tensiones entre los jóvenes y las autoridades.

Las cifras de participación varían según las fuentes. El Ministerio del Interior francés estima que más de 160.000 personas se movilizaron en todo el país, mientras que la Federación de Organizaciones Juveniles sitúa la cifra en 480.000. Solo en París, unas 41.500 personas participaron en dos marchas.

Las movilizaciones se extendieron también a grandes ciudades como Nantes, Lens, Estrasburgo y Lyon, donde se congregaron 11.000 manifestantes. En Burdeos participaron 4.000 personas, mientras que en Marsella la cifra ascendió a 3.800.

Las protestas también perturbaron el funcionamiento de los centros educativos. Aunque el Ministerio de Educación informó que más del 94 % de los institutos de secundaria permanecían abiertos, 214 tuvieron que cerrar por completo.

En el ámbito universitario, la organización Union Étudiante afirmó que alrededor del 90 % de las 70 universidades del país habían sufrido bloqueos o cierres. Por su parte, el Gobierno estimó que las interrupciones afectaron a casi un tercio de los centros universitarios.